
Con una vasta historia que se remonta mucho más atrás del establecimiento de los cartaginenses, Salamanca, capital de la provincia homónima de Castilla-León, ha visto pasar las civilizaciones más influyentes en el devenir de la cultura occidental: romanos, musulmanes, judíos y cristianos. Lo que ha hecho de ella un referente fundamental en lo que se refiere al turismo cultural en la península.
Vinculado a esto tenemos el renombre y prestigio de su Universidad, cuyo nacimiento está registrado en las escuelas aparecidas a mediados del siglo X, que ha sabido mantener, al punto de ser considerada en la actualidad por propios y extraños la ciudad universitaria por excelencia de España. Este añadido propone, además, a la ciudad como una atractiva alternativa lúdica por la interesante vida nocturna que ciudades de este tipo ofrecen.
Situada a orillas del famoso río Tormes, la ciudad es poseedora de una importante cultura gastronómica y una serie de fiestas populares que dejarán encantado al visitante. Asimismo, la belleza arquitectónica de la ciudad queda de manifiesto en sus múltiples edificios históricos y numerosos monumentos que pueblan la ciudad entre sus callejuelas angostas y de piedra que nos trasladarán a paseos por el tiempo y a las tendencias arquitectónicas seguidas desde épocas románicas, góticas y modernas.
Esta belleza e importancia cultural de la ciudad quedó resaltada con la denominación, en 1998, como
Ciudad Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, y, el 2002, como
Capital Europea de la Cultura, junto a Brujas, por los Ministros de Cultura Europeos.
Entre los sitios obligados a visitar tenemos las dos catedrales,
la vieja, del siglo XII y de estilo románico, y
la nueva, mucho más grande, iniciada en el siglo XVI en estilo gótico y concluida en el siglo XVIII. Recomendamos no dejar de visitar el
Patio Chico, que es un lugar poco conocido ubicado en el lugar donde se juntan ambas catedrales y donde se mezclan los estilos románico, gótico y barroco. También es de visita obligada la
Plaza Mayor, conocida como «el cuarto de estar de los salmantinos». A la izquierda se encuentra la
iglesia románica de San Martín y a la derecha una serie de casas con soportales formados por columnas de piedra terminadas en zapatas que representan los días de la semana.
La Universidad también es uno de los edificios imperdibles, junto al
Palacio de Anaya, sede que fue del
Colegio Mayor de San Bartolomé o
Colegio de Anaya fundado en el siglo XV, y el
Convento de San Estevan, de los padres dominicos (siglo XVI): la fachada plateresca, con su forma de arco de triunfo, es una auténtica joya del Renacimiento salmantino.
La enumeración de los atractivos turísticos es interminable, por lo que es necesario simplemente dejarse llevar por sus callejuelas e ir descubriendo la belleza del paso del tiempo registrado el sus muros, en su aire y espíritu. Salamanca es una ciudad que no tiene pierde.