Bergman escribió sobre su película Sonata de otoño (Imágenes, Tusquet –
Barcelona: 1992):
Ha llegado, por tanto, el momento de mirarse al espejo y preguntar: ¿por qué aparece
de pronto Sonata de otoño y tiene el aspecto que tiene, igual que un sueño? Posiblemente ese
fue el error: tenía que haber seguido siendo un sueño. No una película de sueños, sino un sueño
cinematográfico basado en cuatro, especialmente en dos personajes. Debía haberse prescindido
del ambiente realista y todo lo demás. Tres momentos en tres luces: una luz de atardecer,
una luz de noche y una luz de mañana. Nada de decorados engorrosos, cuatro caras en tres
luces diferentes. Así era como me imaginaba Sonata de otoño. Se esconde algo misterioso
en la frase “la hija da a luz a la madre” que escribí en el proyecto original. Allí hay un
sentimiento que no tuve fuerzas de llevar hasta el final. La noche de la absolución.
Nosotros hemos querido mantener esa idea. Hemos trabajado en nuestra Sonata
alejándola del naturalismo y situándola en un espacio donde no hubiese límites: el
espacio de la mente. Un espacio parecido a la realidad, que construye la realidad como
el recuerdo recrea la realidad. Y hemos acompañado a Bergman en un paseo tortuoso
pero profundamente lúcido. Tratando de ser objetivos en un terreno especialmente
movedizo, delicado, cruel y confuso: el alma de las personas. Paseo que no tiene final,
ni –realmente– principio. Todo seguirá aparentemente igual… y todo empieza…
¿cuándo? ¿Cuándo nace el amor que devora y se reprime, al que no damos salida,
el que no es correspondido, el que se trasforma en un odio que ni siquiera podemos
reconocer? ¿Cuándo empiezan las heridas? Pero indudablemente somos el producto
de esas heridas; al mismo tiempo vivimos creando las que herirán a los demás.
A los que más queremos, que llevarán de por vida cicatrices de nuestros afectos.
La obra es, por lo tanto, una biopsia de esas almas.
Sonata de otoño se estructura como una lucha, un encuentro físico entre dos almas
separadas. En ese encuentro lo que se dice y lo que se escucha casi nunca es lo mismo.
Hay diferencias infranqueables tanto en las vivencias como en los recuerdos; aun en
los que fueron compartidos.
La obra, al no necesitar más espacio concreto que el del recuerdo, nos permite trabajar
en elipsis de tiempo, a veces de horas, a veces de minutos... Y nos da ocasión de ir de
una escena a otra con enorme facilidad, sin una continuidad precisa, imaginemos una
película a la que le faltase algún fotograma. Como el recuerdo mismo.
La acción, en la rectoría de una pequeña ciudad de Noruega, lejos de Oslo, en pleno
campo. Obviamente nuestra época.
José Carlos Plaza
Reparto: Marisa Paredes, Nuria Gallardo, Chema Muñoz, Pilar Gil.
Cuadro Artístico Técnico
Diseño de Escenografía Francisco Leal
Diseño de Vestuario Sybilla / Val Barreto
Música Original Mariano Diaz
Diseño de Iluminación Francisco Leal
Interpretación al piano Juan Robles Cánovas
Diseño Gráfico David Sueiro
Fotografias David Ruano
Realización Escenografia Odeón Decorados
Realización de Vestuario Sybilla / Luis F. Dos Santos
Comunicación y Prensa Humana Comunicación
Técnico de Iluminación Ricardo del Val
Maquinista Abdul Karim Mahmoud
Técnico de Sonido Arsenio Fernández
Sastra, peluquera, maquillaje Sara Quijada
Regidor Leo Granulles
Gerente de Compañía José Gómez
Ayudante de Dirección Manuel Calzada
Productor Ejecutivo Jesús Cimarro
Dirección José Carlos Plaza
Equipo de gestión:
Director Jesus Cimarro
Subdirectora Kathleen López Kilcoyne
Secretaría Elena Gómez
Jefe de Producción Javier Etcheverry
Jefe Técnico Luis Drake
Distribución Jair Souza / Lope García
Administración Ángeles Lobo /José Luis Esteban