Importante:
El 29 de julio a las 12:00 horas, en el mismo teatro, habrá una Master class a cargo del director de la compañía de Ballet de Moscú Timur Fayziev.
· La inscripción es gratuita y abierta a todo el mundo. Para aquella gente que ya tiene experiencia y también para aquella que no tiene tanta.
· No hay límite de edad.
· Se enseñarán y se podrán practicar las `técnicas rusas de ballet´.
· Se contará con parte de los bailarines de la compañía del Ballet de Moscú.
· Duración: unas dos horas.
· A cargo del director Timur Fayziev.
Si deseas apuntarte a la Master class deberás enviar un e-mail a espectaculos@atrapalo.com
Sinopsis
Primer acto (El jardín del castillo del príncipe Síegfried.)
Es el vigésimo primer cumpleaños de Siegfried, y el joven príncipe está celebrando la ocasión en el jardín de su palacio ancestral. Jóvenes de los estados de alrededor han venido a rendirle tributo.
Cuando todos empiezan a divertirse en la fiesta, el buen humor es perturbado por la entrada de la princesa madre y sus cuatro damas de honor. Ella observa a sus amigos con considerable desdén. Siegfried se altera cuando su madre le señala que debe escoger pronto una esposa.
Su indicación, en el fondo, es una orden, y Siegfried la rechaza obstinadamente.
Mañana por la noche, le recuerda su madre, su cumpleaños se celebrará formalmente con un baile en la corte, y allí, entre las más hermosas damas de la comarca, debe escoger a su futura esposa. Siegfried ve que toda discusión es imposible y parece que se somete a su voluntad.
Wolfgang, el anciano tutor del príncipe, intenta restaurar el espíritu de la feliz ocasión proclamando que, con lo viejo que es, puede bailar mejor que cualquiera de los hombres más jóvenes. Se aproxima a una de las chicas de la villa, que se ríe cuando la coge de la mano y comienza a bailar. En la operación se marea y cae al suelo arrastrando a su pareja con él. El príncipe cavila; la fiesta ha fallado en disipar su aprensión ante la perspectiva del día siguiente.
La noche comienza a caer. Benno, su amigo, sabe que Siegfried debe distraerse en lo que queda de la velada. Oye el sonido de alas agitadas por encima, mira hacia arriba y ve en el cielo hermosos cisnes salvajes en pleno vuelo. Benno sugiere que el príncipe forme una partida de caza y vaya en busca de los cisnes. Sigfrido accede; se traen ballestas y se proveen antorchas encendidas para iluminar el camino a través de los bosques. Sólo Wolfgang no desea acompañarle en la partida de caza.
Segundo acto (La orilla de un lago)
La partida de caza entra conducida por Benno. Todos llevan ballestas. A una pequeña distancia de ellos, se están deslizando plácidamente los cisnes. Conduciendo al grupo de cisnes hay una hermosa ave blanca, aparentemente su reina.
Llega el príncipe. La partida de caza le saluda. Benno se apresura a señalarle que los cisnes pueden verse muy cerca. El príncipe ordena a sus hombres que se apresuren a lo largo de la orilla del lago hacia los cisnes; cuando está a punto de seguirlos ve algo en la distancia que le hace vacilar. Se para cerca de la orilla, luego se retira rápidamente a través del claro para esconderse. Ha visto algo tan extraño y extraordinario que debe observarlo detenidamente en secreto.
Apenas se ha escondido Siegfried, entra en el claro la más hermosa mujer que nunca ha visto. No puede creer lo que ven sus ojos, puesto que la joven parece ser a la vez cisne y mujer. Su hermosa cara está enmarcada por plumas de cisne, que se unen a su pelo. Su vestido, puro y blanco está embellecido con suaves plumas de cisne, y en su cabeza descansa la corona de la Reina de los Cisnes. La joven piensa que está sola y aterrorizada, todo su cuerpo tiembla, sus brazos se aprietan contra su pecho en una actitud, casi desvalida, de autoprotección; retrocede ante el príncipe, moviéndose frenéticamente, hasta el punto de caer desesperadamente al suelo. El príncipe, ya enamorado, le ruega que no se marche volando y ante su miedo el príncipe le indica que nunca le disparará, que la protegerá. Ella es Odette, Reina de los Cisnes. El príncipe la saluda y dice que la honrará, pero le pregunta, que ¿a qué se debe que sea la Reina de los Cisnes? El lago, le explica. fue hecho con las lágrimas de su madre. Su madre lloraba porque un hechicero malvado, Von Rotbart, convirtió a su hija en la Reina Cisne. Y seguirá siendo cisne, excepto entre la media noche y el amanecer, a no ser que un hombre la ame, se case con ella, y nunca ame a ninguna otra.
En ese caso se salvará y ya no volverá a ser cisne.
Siegfried apoya las manos en su corazón y le dice que la ama, que se casará con ella y que nunca amará a otra, y promete su fidelidad. Ahora, indignado por el destino de su amor, quiere saber dónde se esconde Von Rotbart. Justo en este momento, el mago aparece a la orilla del lago. Su cara parecida a la de un búho es una odiosa máscara, tiende sus garras haciendo señas para que Odette vuelva a él. Von Rotbart señala amenazadoramente a Siegfried. Odette se mueve entre ellos, suplicando piedad a Von Rotbart.
El príncipe le dice que debe ir la próxima noche al baile de palacio. Acaba de cumplir la mayoría de edad y debe casarse, y en el baile debe escoger a su novia. Odette le replica que no puede ir al baile hasta que no se case -hasta que Von Rotbart no deje de tener poder sobre ella- de otro modo el hechicero la descubriría y su amor peligraría.
Cuando los amantes han dejado el claro, las huestes de Odette, todos los cisnes que, como ella misma, asumen forma humana sólo en las horas entre la medianoche y el amanecer, entran bailando desde la orilla del lago.
Tercer acto: (El gran salón del castillo del príncipe Sieflfried)
El baile que la princesa madre ha preparado en honor de su hijo está a punto de comenzar. Embajadores de tierras extranjeras, ataviados con sus brillantes trajes nativos, han llegado a rendir tributo al príncipe en su cumpleaños. Un heraldo anuncia la llegada de seis hermosas muchachas, invitadas por la princesa madre como posibles novias para su hijo.
Siegfried hace como que las mira, pero en realidad piensa sólo en el claro a la orilla del lago y en su encuentro con Odette. Su madre le inquiere a que baile con sus invitadas. Baila de forma automática e indiferente y se sume en una profunda melancolía. Un heraldo se apresura a informar a la princesa madre de que una extraña pareja ha llegado. No sabe quiénes son, pero manifiesta que la mujer es una criatura de extraordinaria belleza. Un caballero alto y con barba entra con su hija. Cuando el caballero se presenta a si mismo y a su hija Odette, a la princesa madre, Siegfried -perturbado casi hasta perder el control- mira fijamente a la hermosa joven. Está vestida de sobrio negro, pero es la viva imagen de su querida Odette. Se trata de Von Rotbart, que se ha transformado a si mismo y a su fingida hija para que Siegfríed sea engañado y rompa la promesa hecha a Odette de que nunca amará a otra.
La princesa madre tiene ahora esperanzas de que su hijo se case con una dama de rango,
como Odile aparenta ser, e invita a Von Rorbart a sentarse a su lado en el estrado. Odile ha logrado enamorar a Siegfried y éste piensa que no es otra que Odette. Mientras bailan los dos jóvenes Odette se deja ver en la distancia y hace señales a Siegfried de que si continúa en esa actitud puede ser fatal para ella. Luego, Siegfried se aproxima a Von Rotbart y pide la mano de Odile y éste da inmediatamente su consentimiento.
En ese momento hay un estrépito de trueno. La sala de baile se oscurece. Rápidos destellos de luz muestran a los asustados cortesanos abandonando el salón de baile, a la princesa madre aturdida, y a Van Rotbart y Odile de pie ante el príncipe en triunfo final de autorrevelación. Siegfried no puede soportar sus risas odiosas y crueles, y se vuelve para ver en la distancia la patética figura de Odette. Buscándole desesperada- mente, con su cuerpo agitado por los sollozos. Cae al suelo atormentado por su falta.
Acto cuarto (La orilla del lago )
Las doncellas cisne se han agrupado a la orilla del lago. Están tristes y pensativas ante el destino de su reina. Cuando aparece llorando, intentan consolarla, pero ella les dice que hacen mal en darle falsas esperanzas. Le recuerdan que Siegfried es solo un humano, que podría no haber conocido el hechizo, y que por lo tanto, no podría haber sospechado del plan de Von Rotbart. Siegfried entra corriendo en el claro y busca frenéticamente a Odette entre los cisnes. Le toma entre sus brazos, pidiéndole que le perdone y jurándole su amor infinito. Odette le perdona pero le dice que no sirve para nada, pues su perdón se corresponde con su muerte, que con toda seguridad debe venir a continuación. Cuando aparece Von Rotbart Siegfried le desafía, quien momentáneamente es vencido por la fuerza del amor del príncipe a Odette. Ésta le recuerda al príncipe que sólo con la muerte será liberada de Von Rotbart, solo con la muerte será libre para amarle para siempre y se tira al lago. Luego sabiendo que la vida sin Odette no será nada se sumerge también en el lago.
El sacrificio de amor de Siegfried, para que Odette no pudiera ser destruida por el hechicero ha causado el hundimiento de Von Rotbart y su muerte.
Ficha tecnica y artística:
Música: Peter Ilyich Tchaikovsky
Libreto: Vladimir Begichev y Vasily Geltzer
Coreografía: Lev Ivanov, Marius Petipa y Agrippina Vaganova
Adaptación y Dirección : Timur Fayziev
Diseño de Vestuario: Talleres del Teatro Bolshoi
Diseño de Decorados: Eugeny Gurenko
Diseño de Iluminación: Tomás Prieto
Solistas:
Odette: Anastasia Chumakova
Principe: Dmitry Smirnov