Teatro Olympia, Valencia
Dirección: C/ San Vicente Martir, 44 | Mapa
El método Grönholm tiene ciertos puntos de contacto con `Palabras encadenadas´. Si `Palabras encadenadas´ quería hablar de la crueldad en las relaciones sentimentales, `El Método Grönholm´ pretende hablar de la crueldad en las relaciones laborales. Y quiere hacerlo tomando como excusa uno de los procesos más crueles que se viven en el mundo laboral: una selección de personal.
El asunto es simple. Los cuatro últimos candidatos a obtener una plaza de ejecutivo en una importante multinacional son reunidos para ser sometidos a las pruebas finales del proceso de selección. Unas pruebas que, rayando en lo absurdo, nada parecen tener que ver con el puesto de trabajo en sí.
La idea del juego como metáfora de las relaciones humanas, siempre presente en mis obras, se convierte en ésta en un referente absoluto. Formalmente, la pieza juega a todos los niveles posibles: los personajes juegan entre sí y el público es invitado a participar con ellos, a intentar descubrir con ellos la verdad y la mentira, si eso es posible.
Todas las pruebas a las que son sometidos los aspirantes, por increíble que parezca, están inspiradas en técnicas reales de selección de personal, documentadas de los sesudos volúmenes escritos por especialistas del tema. Lo único que hace la obra es llevarlas hasta el extremo sin ocultar la comicidad que llevan implícita.
La idea de la obra nace de una anécdota real. En una papelera de Barcelona se encontraron una serie de documentos en los que un empleado del departamento de
personal de una cadena de supermercados había anotado sus impresiones sobre las posibles candidatas a un puesto de cajera. Los comentarios estaban llenos de frases machistas, xenófobas y crueles del tipo `gorda, tetuda...´, `moraca, no sabe ni dar la mano...´, `voz de pito, parece idiota...´, etc. Aquel empleado, escudado en la sagrada misión que le había sido encomendada, se creía con derecho a emitir y poner por escrito aquellas sandeces sobre una serie de personas a las que no conocía de nada. El hecho de tener el poder para otorgarles o no un trabajo le legitimaba para ser cruel, implacable. Imaginé a esas pobres chicas intentando dar una buena imagen de si mismas, una imagen empresarialmente correcta, intentando hacer lo que creían que se esperaba de ellas, dispuestas a soportar incluso pequeñas humillaciones para conseguir ese trabajo que necesitaban.
Eso es lo que hacen, llevándolo hasta el extremo, los personajes de El método Grönholm, porque no importa quiénes somos ni cómo somos, sino lo que aparentamos ser. Nuestra auténtica identidad no le importa a nadie, ni a nosotros mismos. De estos pequeños efectos colaterales del capitalismo es de lo que habla esta comedia.
Jordi Galceran.
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22-11-2007
La obra nos encanto!Los actores muy bien, aunque quiza nos falto estar mas cerca para poder captar un poco mejor la expresividad de sus caras.La trama muy actual, aunque esperemos que no se pongan muy... (más)
21-11-2007
La obra genial, lo peor los sitios, una quinta fila desde el gallinero en la que quedaba eclipsada la obra por la gran cabeza del espectador sentado delante. PEro bueno, fuer de tener que estar... (más)
19-11-2007
Una obra increíble, con notas de humor brillantes. Desde ya os la recomiendo a todos los que quieran pasar un rato agradable. (más)
19-11-2007
Los actores hicieron un papel fantástico y la obra termina con un final inesperado. La recomiendo a todos. (más)
19-11-2007
Genial. Una buena crítica a los procesos de sélección y técnicas utilizadas, que destruyen la autoestima. (más)