Ocho años después de su formación, Ladytron presentan su cuarto álbum, ``Velocifero´´ (Sinnamon Records, 08). Tras dejarnos claro que son mucho más que una banda nacida al abrigo de una moda pasajera, el cuarteto de Liverpool continúa explorando su indie pop electrónico apoyándose en sus sintetizadores vintage y las gélidas voces de las chicas de la banda, Mira Aroyo y Helen Marnie.
Ladytron se formaron en el verano de 1999 y sólo dos años más tarde publicaban su primer álbum, “604”, con el que asentaron las bases de su sonido: electrónica analógica, melodías de pop oscuro e hipnótico y un aura de estudiada frialdad heredera del krautrock. Un primer álbum con el que los chicos de Ladytron -Helen Marnie, Mira Aroyo, Daniel Hunt y Reuben Wu- consiguieron ya repercusión internacional con el tema ‘Playgirl’. Catalogados como banda a seguir, la publicación de su segundo largo, “Light & Magic” (02), supuso su consagración. El disco llegaba en pleno auge electro rock y se convirtió en un auténtico boom mediático. Aupados al mismo tiempo por los críticos musicales y las revistas de tendencias, Ladytron se convirtieron en la banda de moda y temas como ‘Playgirl’ o ‘Seventeen’ en auténticos hits.
Pasado el buzz y con la fiebre electro rock ya de retirada llegó el momento de la reválida. Afortunadamente, la publicación de su tercer álbum, “Witching Hour” (05), dejó claro que Ladytron estaban por encima de modas pasajeras y que habían llegado aquí para quedarse. Un disco en el que la guitarra de Reuben introducía paisajes hipnóticos con reminiscencias al sonido shoegazing abriendo nuevas posibilidades sónicas para la banda.
Tres años más tarde, tras presentar su último álbum por medio planeta (incluida una mítica actuación como teloneros de Nine Inch Nails por petición expresa de Trent Reznor), Ladytron regresan con su cuarto largo, “Velocifero”. Producido por la propia banda con la ayuda de Vicarious Bliss (Justice, Dj Mehdi) y Alessandro Cortina (Nine Inch Nails), el álbum trasciende la etiqueta de electro pop embebiéndose de multitud de referentes, de My Bloody Valentine a Os Mutantes, Ennio Morricone o The Birthday Party.
Manteniendo los juegos vocales entre las muy distintas voces de Mira y Helen, sumando hipnóticos riffs de guitarra a la calidez de los sintetizadores sobre baterías pregrabadas, Ladytron logran un sonido envolvente, con ecos al pasado y proyectado al futuro. Cortes bailables como ‘Deep Blue’ -que seguro va a sonar en más de un club-, ecos industriales -como en ‘Black Cat’, corte en el que Mira canta en búlgaro, su lengua materna-, generosas dosis de emoción -atención al tema que cierra el disco, ‘Versus’, uno de los mejores del álbum-, y una pulsión general oscura y emotiva con reminiscencias a Soft Cell o a unos primeros Depeche Mode.