Ésta es la historia de siete personajes que no se conocen. Sus existencias
discurren de una manera más o menos establecida, en lugares alejados unos de
otros, en países diferentes. No tienen vínculo alguno.
Llega un tiempo en que
las circunstancias exteriores cambian, se vuelven extremas, agresivas,
ineludibles, y les obligan a partir. Abandonan con urgencia sus casas, sus
enseres, pierden el contacto con familiares y amigos. Deben viajar, recorren
Europa en busca de un nuevo lugar donde rehacer sus vidas. Todos los trayectos
coinciden temporalmente en un viejo enclave portuario. Marsella sería una
buena ciudad para permanecer en ella, hermosa, llena de historia, próspera.
Tan buena como otra cualquiera para intentar ser feliz. Pero las leyes que
imperan allí son restrictivas. Ningún extranjero puede quedarse, salvo que
demuestre que está en trámites para partir de inmediato. Una selva de
documentos se abre ante nuestros personajes. Deben luchar por conseguir papeles
tanto como por la salvación de su alma. Los indocumentados son conducidos a
inciertos campos de regulación. Ya no resulta fácil ni encontrar habitación
en un hostal, las colas interminables brotan ante cualquier edificio oficial,
las cafeterías abarrotadas son la única vía de escape para unos nervios
tensados.
Tras turbulentos trámites todos logran su pasaje de barco, las miradas se
alzan esperanzadas hacia la delgada línea del horizonte. Embarcan emocionados,
no tienen otra opción. ¿O tal vez sí? Tal vez deberían bajar nuevamente al
puerto antes de que el barco zarpe, perderse por las callejuelas de la vieja
ciudad y aferrarse a esta rica tierra, ¿por qué no? ¿Qué sentido tiene
seguir vagando sin rumbo, empujados por manos intolerantes? Ese es el dilema:
partir o quedarse, huir o buscar. Esa es nuestra última grandeza: el ejercicio
de la libertad para pilotar el barco de tus días.
La obra y la Compañía...
Mañana, voy, yo, difícil es un espectáculo de Ignacio Calvache inspirado en la
autora alemana Anna Seghers y producido por la asociación cultural Contando
Hormigas que fue constituida en el año 2004 por seis actores ciegos e Ignacio
Calvache como director especializado en teatro hecho por ciegos.
El principal objetivo de Contando Hormigas es la integración social del
discapacitado a través del arte, y más concretamente de las artes escénicas.
A través de una temática fuertemente social nos acercamos al problema de las
personas que se ven forzadas a abandonar su tierra, su gente y necesitan hallar
un lugar que les acoja, que les permita construir una nueva y esperanzadora
vida.
El elenco está constituido por cuatro actores ciegos y tres actores
profesionales, que han sido especialmente invitados a participar en el
proyecto.
Al contemplar la obra, el espectador notará cómo la ceguera ha pasado a un
segundo plano de manera natural, no resulta trascendente en el desarrollo de la
acción. La intención no es ignorarla pero sí superarla.
Intérpretes: José María Nicolás, Mamen Martín, Chon Mayoral, Jesús
Barranco, Luciana Pereyra, Pilar Sánchez Ara y Mª Eugenia de Castilla.
Dramaturgia y Dirección: Ignacio Calvache.
Escenografía, Vestuario, Videocreación, Fotografía y Diseño Gráfico:
Monika Rühle.
Composición Musical: Óscar G. Villegas.
Iluminación: Afonso Castro.