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Teatro Espada de Madera, Madrid

Dirección: C/ Calvario, nº 21 | Mapa

Servicios: Adaptado para minusválidos

  • Forma de pago: Pago en taquilla (en metálico)
  • Recogida de entradas: el mismo día del evento desde 30 minutos hasta 5 minutos antes del comienzo de la función
  • Duración: 1 hora y 20 minutos
  • Idioma: Jueves, viernes y sábados en españo; domingos en francés

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El Arquitecto y el Emperador de Asiria, de
F. Arrabal

Valoración de usuarios: (7 opiniones)

 

El ciclo en que estrenamos `El Arquitecto y el Emperador de Asiria´ llevaba por título Arrabal, un enfant de la guerre fratricide. Fue en el transcurso de los ensayos de esta obra donde nos fuimos dando cuenta del trasfondo insoslayable que la guerra civil española impone a la comprensión de los dolores íntimos que Arrabal vomita en su teatro.

Por otro lado, el otro espectáculo de aquel ciclo, un soliloquio sobre la recopilación de sueños poéticos de La piedra de la locura, había dado precisamente la idea de montar El Arquitecto..., que consideramos como la versión escenificada de esas pesadillas. Fue, pues, ese texto el que guió nuestra adaptación de la gran obra de Arrabal, que centramos en el dolor del niño ante la figura amada y odiada de la madre.

Ambos puntos, por muy divergentes que pudieran parecer, responden a una misma interpretación del texto. En efecto, ¿no somos tan hijos de un país, de su historia y su cultura, como de nuestra madre? El amor y sus heridas, el odio y sus heridas ¿no beben acaso en la misma fuente de dolor que mana de la madre o del padre y de la Madre Patria? En un país desgarrado por un conflicto civil, sus hijos viven la guerra en sus propias casas, pues son los hermanos quienes se matan entre sí.

Arrabal, hijo de la España fratricida, encuentra en el laberinto de su tormento a un Minotauro que tiene la cabeza de su madre y el cuerpo del país fascista que lo escupió de su seno. Como el dramaturgo que se hace acompañar de su pluma en el periplo de su tragedia, el niño Emperador encuentra en su fantoche Arquitecto y en la amiga cómplice de sus juegos al compañero delirado con quien dará menos miedo el viaje errante y desesperanzado por las lúgubres galerías de ese laberinto.

Un Arquitecto encarnado por una marioneta
Fue un largo camino el que nos llevó a la creación de una marioneta para el personaje del Arquitecto, el largo camino que nos tomó llegar a comprender que sólo un personaje de paja permitiría reverberar con fuerza la voz de un Emperador que juega y lucha consigo mismo. Concebido como un doble del Emperador, el títere con cuerpo de escoba ha sabido encarnar con justeza y profundidad el complejo juego de súbdito y de juez que compone el personaje, un infatigable redoble de conciencia que la carne de un actor amortiguaría.

A su vez, ello ha permitido desvelar a la madre que se esconde bajo el velo de la actriz marionetista. El juego teatral que los dos personajes desarrollan en el texto de Arrabal adquiere de este modo, a través de la manipulación directa por la figura de la madre de la marioneta-niño que encarna al Arquitecto, una dimensión más cruda y profunda que el simple disfraz que nos proponen las acotaciones del texto original. Un juego de espejos cuya complejidad de lecturas admite su descifrado a través de la angustia de esta triple presencia y de sus monstruosas implicaciones.

Maurici Macián Colet: El Emperador.
Andrea Marchant: El Arquitecto.
Adaptación y puesta en escena: Antonio Díaz-Florián.
Iluminación: Quique Peña.
Vestuario: Abel Alba.
Escenografía: David Léon.

Jueves, viernes y sábados en español. Domingos en francés.


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Valoraciones de usuarios

01-06-2008
Iván
Un 10. ¡Por fin teatro puro! han acertado en todo, las interpretaciones perfectas, la alegoría mostrada de un modo sublime. No me extraña que Arrabal esté tan orgulloso!! Enhorabuena, repetiremos en el siguiente montaje, sin duda alguna.
30-05-2008
D.R.L.
La obra maravillosa. Los actores son realmente muy buenos, juegan con los gestos, con las voces y tienen mucha capacidad de registro. Altamente recomendable por la obra, por los artistas, y por la sala. No la conocía y me pareció preciosa. Es como...
26-05-2008
alguien
magnifica adaptación del texto. no pensé que llevarlo al teatro fuera posible y sin embargo, al terminar la representación tuve que preguntarme a mi misma si acaso había entendido algo del arquitecto al leerlo.ahora pienso que esta y no otra hubo...
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