Muy acogedor, ubicado en un sótano decorado en marfiles que
compensa la falta de luminosidad. Alta cocina, productos naturales de
máxima calidad, combinados de forma inteligente sin estridencias.
Servicio impecable con detalles y tiempo entre platos perfecto. El menú
de temporada son 30 euros más que justificados. Es dificil encontar
una relación calidad-precio más alta. Han reinventado la sopa de
cebolla, el bacalao muy tierno al igual que el cordero, los postres una
eleccion dificil :-)
Detalle de la opinion de Sara S.