"No vale lo que cuesta"
Es un hotel antiguo y bonito, pero mal reformado, en el que la masilla y la escayola intentan tapar las grietas y la madera carcomida de las habitaciones. Para intentar darle un aire más actual, todo está decorado con muebles de cierta cadena sueca de tiendas de muebles que sólo consigue hacerlo parecer más feo de lo que es en realidad. El servicio es deficiente, con camareros que se abren paso a empujones a la hora del desayuno hasta que consiguen tirarte un café encima (hecho real) y que no hablan ningún otro idioma que no sea francés.
Pero quizá lo más impresionante sea la diferencia de precio entre el precio en la web y la tarifa del hotel. Pagué casi 60 euros más de lo que costaba la habitación según el cartel de detrás de la puerta. Desde luego, un sitio para no volver. No vale lo que cuesta.
Detalle de la opinion de Pablo
2.0
Atencion del personal
4.0
Instalaciones y servicios
Info de la reserva
Fecha disfrute: Agosto 2009
Grupo edad: 25-34
Integrantes: Otros
Objetivo principal: Interés cultural
Detalle de la opinion de Pablo
Me gustó: La ubicación del hotel
No me gustó: La calidad del servicio
¿Recomendarías a tu mejor amigo?: De ningún modo
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