"Un viaje a la Edad Media."
El enclave de este Parador es ciertamente impresionante: sobre un promontorio que domina una llanura inmensa, que semeja un mar amarillo y calmo, sólo cercado por la Sierra de Gredos al Norte y los Montes de Toledo al Sur. El edificio es majestuoso e imponente. Sus salones te retrotraen a la Edad Media, en todo menos en calidez y confort, que son insuperables. El atrio del primer piso es ideal para cenar o tomar una copa si la noche es templada y serena. De las habitaciones no hablo: mejor dejarse sorprender. Imprescindible la visita al Castillo, dentro del mismo recinto: por lo bien conservado que está su interior y por su colección de rabeles a la usanza medieval. Resumiendo: un paraje extraordinario a escasas dos horas de Madrid.
Detalle de la opinion de David
Info de la reserva
Fecha disfrute: Septiembre 2009