Viejo, sucio y además en obras. Los tabiques de las paredes son de papel de fumar, la ducha era digna de caseta de playa, los colgadores de las toallas se caían y había un ruido constante de algún aire acondicionado próximo. Además, es el primer tres estrellas que he conocido sin mini-bar. De todo esto me dí cuenta en cuanto entré a la habitación, después de buscarla durante un cuarto de hora por los eternos pasillos y recovecos del hotel. Lo único que tiene de positivo es su ubicación, en pleno centro de la Rambla.Enhorabuena a vosotros por vuestro trabajo.Un saludo,Héctor.
Detalle de la opinion de Héctor
2.0
Atención del personal