Hotel moderno, funcional. La ubicación no es la mejor, pero está cerca de Notre Dame y de la plaza de la Bastilla. El servicio es magnífico... casi siempre hay alguien que habla castellano. Nosotros, al llegar, vimos que faltaban cosas en el minibar, y que TVE Internacional no iba, y nos cambiaron de habitación sin dudarlo, invitándonos a unas copas de champán (no cava, claro) para compensar. La próxima vez cambiaría por tener uno con mejores vistas... por aquello del romanticismo, pero nada más.
Detalle de la opinion de Eduardo
10.0
Atención del personal
Info de la reserva
Fecha disfrute: Septiembre 2007