En una puesta en escena bastante sobria, de gran fuerza, y con un símbolismo, en ocasiones demasiado obvio (pantalón cortado de Fausto) y ocasiones intranscendente (el juego de los saquitos no aporta demasiado), se monta un buen trabajo de los actores, Montagna, histriónico, excesivo en ocasiones pero con un absoluto dominio del escenario y Rodrigo Villagrán, correcto aunque algo frío. Lo mejor es que mantiene el tono poético, el barroquismo del original de Goethe. Lo peor: el recurso al contacto excesivo con el público para mantener la atención.
Detalle de la opinion de Simon
6.0
Calidad del espectáculo
Info de la reserva
Fecha disfrute: Junio 2006
Grupo edad: 35-49