El hotel estaba genial, lo que mas me ha gustado de Lisboa sin duda. El trato es muy correcto, las habitaciones muy limpias y enormes, bonitas vistas al Tajo lo único que para ir andando está bastante retirado del centro, pero en metro no se tarda nada en llegar a cualuier parte. La ciudad...muy sucia, insegura...no me gustó.
Es la segunda vez que vamos a este hotel, reconozco que en esta ocasión no puedo quejarme. La única pega es que de inicio nos querian dar una habitación en el sótano pero se negoció y nos dieron una preciosa. El desayuno, que en el viaje anterior era mas bien escaso en esta ocasión estuvo correcto. Es verdad lo que dicen, que todo el mundo merece una segunda oportunidad. Volveremos a ir...