Si Azores fuese una persona, sería alguien reservado pero hospitalario. Un viejo amigo con escarpados acantilados que esconden un paraíso, el fragor de una caldeirada de pescado y grandes lagos en el corazón de un volcán. Pero ante todo, Azores es un amigo responsable que te deja perderte por sus tesoros.

Considerado como el lugar más seguro de Europa y el primer archipiélago del mundo designado como destino sostenible, Azores yace a 1.525 km de la costa portuguesa, distancia que lo convierte en un tesoro botánico y cultural único. Aquí las ballenas se confunden rumbo a América y en sus fondos marinos existe tal biodiversidad que podrías encontrar hasta sirenas.

Una acuarela de colores donde destaca la isla de San Miguel y todos sus encantos: el azul del Lagoa do Canário en mitad del verde superlativo para extenderse hasta piscinas naturales como Ferraria, custodiada por rocas volcánicas. Todo ello sin olvidarnos del Vale das Furnas, donde el propio calor de la Tierra permite la preparación del ‘cozido das caldeiras’, el mejor ejemplo de que la propia naturaleza puede ser la mejor cocina. 

Isla de San Miguel
Isla de San Miguel

Y saltar de isla en isla: de San Miguel a Terceira, famosa por sus bosques de laurisilva y el encanto cultural de Angra do Heroísmo; catar el vino entre los molinos de Graciosa pero dejar hueco para el queso de la isla de San Jorge. Llegar a Pico para escalar sus cumbres y lanzarte a los fondos marinos de Faial, la isla que hizo los ojos chiribitas a Jacques Cousteau. Enlazar con cientos de aves en Corvo y bañarse en las cascadas de Flores. ¡Ah! Y descubrir   las playas de arena blanca de la isla de Santa María, solo para recordarnos que no todo era un sueño.

Vulcão dos Capelinhos. Faial

Nueve islas que dibujan el periplo perfecto por prados donde las vacas son las mejores custodias, el mar es salvaje pero amable, y la mejor banda sonora procede del viento haciendo el amor con las plantaciones de té. Porque si Azores fuese una persona sería alguien que te arroparía y te diría que todo estará bien. Que te acompaña en todo momento y poco a poco va abriendo a ti sus secretos. Que te dejará perderte aunque no te suelte de la mano.

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Alicantino de nacimiento, amante de cualquier lugar con mínimas de 25ºC. Mi debilidad es escribir en cafés secretos, tengo curry en las venas y una palmera tatuada (tiene su miga, aunque no lo parezca). Una vez gané un premio en Japón.