Bienvenido a Zúrich y Ginebra, dos ciudades boutique de esas que empiezan a gustarte incluso antes de visitarlas. Y es que sus playas urbanas, su riqueza cultural, el arte urbano que decora sus calles, los eventos veraniegos que refrescan a sus habitantes y su gastronomía excepcional, son solo algunas de las muchas razones por las que este verano te enamorarás locamente de estos dos encantos suizos, mientras disfrutas de la ciudad como uno más de sus nativos.

Empecemos por Zúrich

La ciudad de Zúrich es un destino TOP para el veranito, con temperaturas moderadas de esas que invitan a dar paseos eternos a cualquier hora del día. Nada mejor que un buen baño en alguna piscina municipal, o una tarde de música en alguna terraza animada o en las plazas de los barrios. Pero, ¿cómo sacarle el máximo partido a una semana en este destino?

1. Lunes: un buen chapuzón

En verano lo que más apetece es estar en remojo y quedarse cual pasa, en las profundidades. Y es que en Zúrich, el culto al baño se remonta a los romanos, quienes construyeron el primer baño en el conocido “Weinplatz”, hace más de 2.000 años. Y como este, la ciudad esconde un montón de rincones donde te sentirás como pez en el agua. Empieza tu recorrido veraniego en el lago y luego sumérgete el río Limmat, pasando antes por alguna piscina al aire libre e incluso por alguna fuente… Además, los peques de la casa lo pasarán en grande en una zona de baño con arena conocida como “Tiefenbrunnen”, que incluye un súper tobogán, una piscina infantil y hasta una plataforma de salto. No querrán salir del agua ;)

2. Martes: bajo las estrellas

Dicen que por lo menos una vez al mes, toda persona debería tumbarse en el suelo y observar las estrellas durante un buen rato. En Zúrich, mientras contemplas esta maravilla, puedes disfrutar con tu media naranja de una velada romántica en un jardín y con una cocina de lo más profesional. Pero si eres más de palomitas, tienes que ir al cine al aire libre que se organiza a orillas de lagos, ríos o en el centro cultural, como “Film am See”, donde podrás dejarte llevar por la trama de algún clásico de Hollywood o de alguna película de cine independiente.  

3. Miércoles: que el ritmo no pare

Después de tanto remojo y tanta estrella, solo nos falta un poco de música en el cuerpo. Zúrich organiza en verano innumerables conciertos en lugares realmente increíbles como el lago, patios interiores, o parques de lo más verdes conocidos como “Badis”. Déjate llevar por el ritmo de la música electrónica, el rock o el pop, con festivales como el “Zürich Openair”, el “Street Parade” o el “Musikfestwochen” de Winterthur, entre muchos otros.

4. Jueves: ¿qué tal una excursión?

De mayo a septiembre, una forma perfecta de descubrir esta ciudad es sobre ruedas. Piérdete por sus rincones montado en una bicicleta eléctrica y contempla perspectivas desconocidas por muchos de sus habitantes. Pero si el plan bici no te convence demasiado, puedes recorrer las calles montado en un Tuk Tuk de tres ruedas, traído directo desde Asia, con el que podrás descubrir todos los secretos del lugar. Y para escapar del calor, otras excursiones super recomendables son la visita a las cuevas “Höllgrotten” (pasarás de 30º a 10º en cuestión de segundos), una visita a las tres islas del lago de Zúrich, y un paseo por las montañas suizas. ¿Con cuál te quedas?

5. Fin de semana: shopping y buen comer

Como bien indica su nombre, una ciudad boutique tiene que tener buenos lugares para ir de compras, ¿verdad? En la zona “Zürich-West” nacen las modas: podrás perderte entre diseñadores de textiles, muebles, joyas y todo tipo de moda. En espacios como “The Gloss” se suministran marcas muy populares, y al sur de las vías del tren encontrarás desde artesanía local hasta diseñadores de lo más innovadores. Eso sí, entre escaparate y escaparate, aprovecha para saborear delicias como carne a la parrilla, queso fundido y cerveza artesanal, que ofrecen restaurantes como “Steinfels”.

Y acabemos por Ginebra

A tan solo 1 hora del Mont-Blanc, la montaña más alta de Europa, se encuentra la ciudad de Ginebra, descansando entre los picos de los Alpes y la cordillera de los colinos del Jura. Conocida como la “capital de la paz”, hoy es sede europea de la ONU y sede principal de la Cruz Roja. Sin duda un lugar perfecto para estar en sintonía con uno mismo, reflexionar y hacer borrón y cuenta nueva… Pero esto es solo la punta del iceberg, ya que este rincón de Suiza tiene mucho más que ofrecer a todo el que decida dejar sus huellas en él. ¿Ready?

1. Para el “Water lover”

Si eres de los que en verano busca agua cual desesperado, no te puedes perder el Jet d’Eau, un impresionante chorro de agua que se levanta a 140 metros de altura, perfecto para refrescar la vista y sacarte una foto de lo más TOP para tu feed de Instagram. Pero si lo que buscas es un poco más de adrenalina, ¿qué tal una increíble excursión de rafting en plena ciudad? ni más ni menos que 8 kilómetros y 6 saltos de agua, que te harán empaparte (nunca mejor dicho) de los encantos del lugar.

2. Para el “Culture freak”

El casco antiguo de Ginebra es un sueño para los amantes de las guías de viajes que devoran la cultura a la velocidad de un fórmula uno. Sus callejuelas y la catedral de San Pedro te dejarán marcado para siempre. Se trata de la ciudad histórica más grande de Suiza, de la cual no puedes perderte el Palais des Nations, que alberga la famosa sede europea de las Naciones Unidas.

3. Para el “Museum addict”

Si en lugar de cromos, coleccionas entradas a museos, estarás de acuerdo conmigo con que no pueden faltarte estos. El Musée d’art d’histoire de Genève alberga ni más ni menos que más de 7000 objetos de exposición que te van a dejar ojiplático, desde hallazgos prehistóricos hasta pinturas de la Edad Moderna. Y es que Ginebra presume de 4 museos dedicados exclusivamente a su historia, donde podrás recorrer sus momentos históricos más importantes, como la reforma, el papel humanitario y su patrimonio relojero. Y si te gusta la ciencia… no te vayas sin visitar el impresionante Globo de Ciencia e Innovación,  (CERN) que representa la Tierra, y es líder en la ciencia mundial.

4. Para los que buscan “Good vibes”

Dicen que hasta que no ves una ciudad desde las alturas, no puedes decir si es bonita o no, así que si eres fan de los miradores, Mont-Salève ofrece unas magníficas vistas de Ginebra para que decidas tú mismo. Y si te gusta hacer deporte, en este punto suizo encontrarás un sinfín de opciones que te van a encantar. Desde paseos en bici por las regiones vinícolas que rodean la ciudad, hasta una mañana tranquila de golf, entre muchas otras más.

Este verano sí o sí te toca recorrer estos puntos en el mapa. ¡Ah! Y recuerda llegar a la hora cuando hagas planes en estas ciudades… no olvides que la puntualidad suiza proviene de estas tierras y de la fama de sus relojes, conocidos como los mejores del planeta.

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.