El verano se ha largado, y aunque a veces todavía nos regala sus rayos de sol y algo de calorcito, vete haciendo a la idea de que tu abrigo pronto se convertirá en tu mejor amigo. Es momento de pasar página y darle la bienvenida al otoño, pero, ¿por qué no hacerlo en forma de excursión? Si pensabas que se había terminado la época de vacaciones y disfrute, estabas equivocado. Prepara tu mochila y tus botas de montaña, que Galicia te espera con los brazos abiertos para que te pierdas en su Camino de Santiago más desconocido. 

1. La Vía de la Plata

Esta vía es ni más ni menos que el camino jacobeo con mayor recorrido en Galicia, y más variedad de ramales. Si eres un amante de la naturaleza y el patrimonio, esta ruta te va a enamorar. Conocido como el Camino del Sudeste por los gallegos, tiene dos variantes bien definidas en la provincia de Ourense: una por Laza y otra por Verín. Pero lo mejor de todo es que esta parte del Camino de Santiago es todavía una gran desconocida para muchos peregrinos. La aventura empieza en la catedral de Sevilla y recorre España enfilando hacia el norte por Extremadura, enlazando con Castilla en Salamanca y Zamora y finalmente aterrizando en Galicia para aproximarse hasta Santiago. Se trata de una experiencia como pocas, donde te darás cuenta de que andar en silencio y en plena naturaleza, es una de las mejores terapias del mundo. Y si mientras andas conoces rincones maravillosos de España, te aseguro que no querrás detenerte nunca. 

¿Nuestra recomendación? Si te decides a dejar tus huellas por estos caminos, la mejor época son los meses de mayo, junio, septiembre y octubre. Prepárate para conocer uno de los espacios naturales con más belleza, mientras pisas la historia en diversos puentes milenarios y te pierdes en localidades que merecen una reposada visita. 

2. El Camino del Norte

Dicen que el norte de España es una de las maravillas del país. ¿Qué pasaría si decidieras conocerlo a pie? Disfrutarías como un enano. El Camino del Norte recorre todo el norte de la Península en sentido este-oeste, bordeando la costa de Cantabria y recorriendo ciudades tan maravillosas como San Sebastián, Bilbao, Santander, Gijón u Oviedo entre muchas otras. Pero lo mejor de todo es que este camino esconde muchos secretos. Desde las vistas de ensueño que puedes contemplar mientras pierdes la vista en un mar casi infinito, rodeado de la naturaleza más pura, hasta los monasterios históricos como los de Santoña o Santillana del Mar, que recogen noticias de los peregrinos más intrépidos, desde el siglo X. 

3. El Camino de Invierno

Esta ruta es una de las más desconocidas por los peregrinos, y al mismo tiempo de las más recomendables. Une Ponferrada con Santiago de Compostela por el valle del río Sil, rodeando la sierra oriental gallega por cotas más bajas que las del Camino Francés. Se trata de un camino que empleaban históricamente legiones romanas, arrieros medievales y hasta las tropas napoleónicas, que al mismo tiempo servía para el paso de peregrinos en invierno. Así evitaban las nieves de O Cebreiro y los desbordamientos de los ríos del valle del Valcárcel. Andar por estos lares es parecido a estar en un paraíso, donde la paz alcanza niveles muuuy elevados. Lo más curioso de esta ruta es que resulta ser la única que pisa en algún momento las cuatro provincias gallegas, así que es sin duda el camino “más gallego” de todos. 

Además, el año Xacobeo 2021 se aproxima a gran velocidad… Y es que aquellos años en los que el 25 de julio, festividad del martirio del Apóstol Santiago coincide en domingo, los creyentes pueden conseguir indulgencia plenaria, quedando así absueltos por completo de sus pecados. Dicen que todo camino empieza con un primer paso, y ahora que ya conoces los senderos más secretos de este camino tan popular, no te quedan excusas para no lanzarte a la aventura. 

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.