El Parque de Cabárceno, situado en el macizo de Peñacabarga, a 20 kilómetros de Santander, es una visita obligada para cualquier visita al norte de España. He dicho obligada, sin discusión. Es un lugar único en Cantabria (y diría, sin equivocarme, que en el mundo) para disfrutar de un sorprendente mundo de animales en un entorno de gran belleza, ideal para pasar un día con niños pequeños, y no tan pequeños, pues sus 750 hectáreas son lo más salvaje que puedas haber visto en ninguna parte, solo comparables en el mundo al los parques naturales americanos. Y son ellos los que se comparan.

Para mí, lo mejor del Parque de Cabárceno es la mezcla entre naturaleza, diversión y educación ambiental, ya que sus visitas didácticas contienen muchísima información sobre las diferentes especies que alberga en régimen de semilibertad y plenifelicidad (si es que existe ese término). Además, en Cabárceno se desarrollan trabajos de investigación relacionados con la conservación de especies en peligro de extinción y también cuenta con rutas botánicas que permiten ver diferentes tipos de flora. Bonito y bueno ¿Qué más puedes pedir?

El parque aprovecha los parajes de las antiguas minas de hierro de Cabárceno, observándose aún algunas de las estructuras industriales en su interior. En 2016, el parque inauguró un sistema de telecabinas aéreas que recorren el recinto para poder observar desde el cielo las más de 100 especies especies que conviven en manadas o grupos familiares en régimen de semilibertad: elefantes africanos, avestruces, llamas, camellos, dromedarios, cebras, bisontes, cobos de agua, osos pardos, gorilas, tigres, jaguares, leones, rinocerontes blancos, hipopótamos, hasta linces, lobos y ciervos ibéricos, asnos somalís…. 

Además, los más pequeños tienen diversión asegurada con las exhibiciones de leones marinos y de vuelo de rapaces, así como en la granja, donde pueden interactuar con animales domésticos. Si son de piel dura también puedes llevarlos al reptilario (tranquilos, estos no están sueltos) donde podrán ver de cerca y sin peligro serpientes cascabeles, cobras, víboras gigantes africanas, pitones, boas… de todo el mundo. Si buscas más emociones, podrás sentirte todo un explorador con la Visita Salvaje o todo un científico, con la experiencia Cabárceno de Cerca.

En definitiva, el Parque de Cabárceno se presenta este año como un plan infalible para conectar con la naturaleza, respirar aire puro e introducir un elemento educativo en las vacaciones familiares de este curso, en el que nuestras “fieras domésticas” han tenido menos clases de lo que deberían. Y como el verano es largo y sé que una visita os va a saber a poco, os recomiendo la tarjeta amigo, para ir y repetir tu visita al parque durante todo el año, siempre que tu familia necesite su dosis de vida salvaje.

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Cantante asmático y carismático, abogado del diablo más por oficio que por convicción. Viajero, vividor y trotamundos, voy de gira porque me toca. No soporto a la gente gris ni a los cobardes. La vida es música, música, música.