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Los 10 mandamientos ineludibles de las fiestas de pueblo

¡España es una fiesta! Y no lo decimos por sus playas abarrotadas, sus chiringuitos hasta la bandera y los 'Despacito' que suenan sin parar en cada esquina. Bueno, por eso también, pero hay mucho más.

Cada mes de agosto, todos los pueblos del país aprovechan las largas semanas estivales para disfrutar de sus fiestas más esperadas. Forasteros y autóctonos se lanzan a las calles dispuestos a pasar nueve días de comilonas, bailes hasta la madrugada y alguna que otra resaquilla, pero vamos, poca cosa… Si tú también eres de los que ha decidido combatir el calor en una de estas celebraciones, estás de enhorabuena. Los houdinis venimos -¡otra vez!- a salvarte el pellejo. Con estos diez consejos que vamos a ofrecer conseguirás sobrevivir a este desmadre. ¡Arranca el Fiestas de pueblo Shore!

1. Dormirás más bien poco (o nada)

En los pueblos se madruga. Mucho. Y se trasnocha. Todavía más. También se echa una buena siesta. Incluso una cabezadita antes de salir de marcha. Pero si lo que queríamos era pasar unos días de relax y tranquilidad, cambiando el sofá por la cama y viceversa, nos hemos equivocado de destino. En las fiestas patronales no hay un minuto de descanso. Ya dormiremos cuando terminen, que tan solo duran nueve días… Madre mía.

2. Te alimentarás como si no hubiese un mañana

Aquí no se andan con bobadas. Desayuno contundente, almuerzo, comida, merienda, algo de picar y cena. Y todo regado con vino, cerveza, sidra o lo que toque. Y un tentempié a media noche y, como no, pasar por el bar antes de ir a dormir para reponer fuerzas -nota mental: llevar un buen surtido de bicarbonato-. Pero, tranquilos, la operación bikini está garantizada. Lo quemaremos todo con los bailes de la orquesta.

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3. Te mezclarás con los lugareños hasta parecer uno más

Que si un pañuelo en el cuello, que si el sombrero, que si las zapatillas, que si ahora saca el traje que toca arreglarse para salir a pasear al santo. Todavía no nos ha dado tiempo a deshacer la maleta y ya nos han encasquetado el uniforme oficial de las fiestas. En los pueblos no mandas tú, manda la tradición. Y más vale que no te pongas chulito, ¡que igual acabas remojado en la fuente!

4. Honrarás a tus mayores aunque no acabes de entenderles

‘Venga, tira por ahí, que toda la vida se ha saltado por el muro’. ‘¿Pero qué haces ahí quieto? Corre que ya han soltado las vaquillas’. Ir a una fiesta de un pueblo es jugarse la vida. Y lo peor de todo es que los encargados de llevarnos al abismo son esos señores de cierta edad, curtidos en las duras condiciones del mundo rural. ¿Cuándo entenderán que los urbanitas tenemos miedo a todo? ¿Tan difícil es de comprender?

5. Irás en procesión y te emocionarás a cada instante

Ni una fiesta patronal sin su buena procesión. Todos los habitantes en romería, ayudándose con sus cañas y bastones, siguiendo el camino que hacían sus antepasados. Te contarán la historia mil veces y harás como si fuese la primera vez. Vamos, que como te vengas arriba, terminas cantándote una saeta al más puro estilo folclórica. Todo es posible en época de fiestas.

6. Harás del pasodoble tu baile estrella

Es el momento estrella de toda fiesta de pueblo que se precie. Comienza la orquesta después de cenar y se arrancan por pasodobles. Parejas de jóvenes y mayores llenan la pista -bueno, el polideportivo- y se mueven al compás de la música. ¿Que nunca has bailado uno? ¿Que no tienes ni idea de cómo se hace? Pues ni por esas te librarás. Y ojo con sentarte. ¡Alguien correrá a sacarte de nuevo!

7. Te enemistarás con el pueblo vecino

¿Es tu primera vez en el pueblo? No importa. Lo primero que tienes que hacer es informarte de qué otros municipios hay alrededor y con cuál de todos hay que enemistarse. ¡Es una regla de oro! Todo pueblo odia al de al lado -un resquemor con cierto cariño- y tú no puedes ser menos. Será el detalle perfecto para que olviden tu pasado como forastero y te adopten como uno más de ellos.

8. Te harás un experto en canciones del verano de hoy y de siempre

¿Música indie? ¿Algo de tecno? ¿Trap? ¿Qué es eso? En las fiestas de pueblo solo suenan canciones que la gente sepa cantar. Éxitos de ayer y de hoy que encandilan al más pintado. ¿Hace siglos que no bailas La Macarena y crees que no recuerdas la coreografía? ¡Novato! Ya verás como haces memoria en un periquete. Y cuando ponen Pimpinela… Ay, ¡cuándo ponen Pimpinela!

9. Dejarás los remilgos en casa

Si no te gusta el pueblo, no vayas. Ahora, si te animas, ya puedes dejar todas tus manías en casa. No, no hay cobertura. No, no hay internet rápida. Y no, no hay ninguna tienda para comprar ese cargador que se te ha olvidado. En el pueblo todos van al mismo punto a hablar por teléfono -donde se escucha- y no pasa nada. Es el encanto de la vida rural.

10. Te lo pasarás tan bien que solo querrás repetir

Reconócelo, hacía tiempo que no disfrutabas tanto. Esa sensación de libertad, esa hospitalidad, esas tardes eternas sin nada más que hacer que salir a la calle a ver pasar las comparsas. Las fiestas de pueblo son la alegría del verano. ¡Si hasta las grandes capitales se han montado las suyas en los barrios para no ser menos! El año que viene repetirás y mirarás a los incautos con cara de superioridad. ‘¿Cómo se les ocurre venir al pueblo sin una manga larga? Cómo son los de ciudad, nunca aprenden’.

José Confuso

@elhombreconfuso

Uno de los chinos japoneses que inventó la confusión

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