Todo lo que necesitamos para sanar y desconectar existe en la propia tierra, pero existen territorios que son más generosos que otros. La Región de Murcia bien lo sabe. La cuna de la huerta y el zarangollo es también un paraíso donde la sal, los barros, el yodo y el clima privilegiado han macerado un conjunto de experiencias e instalaciones enfocadas al wellness. Nuevos rituales que invitan a bajarse del mundo y perderse entre mimos y muchos chorros. Vamos, un 1000×1 en salud.

Piscina del Parador de Lorca
Piscina del Parador de Lorca

Para ejemplo, los tres balnearios que han convertido Murcia en la meca del relax de nuestro país. El primero de ellos es el Balneario de Archena, oasis del icónico Valle de Ricote y junto al río Segura a su paso por este municipio. Los primeros iberos ya disfrutaban de las aguas minero-medicinales del balneario, donde saldrás con un cutis más relajado que el de los monjes budistas del Nepal. 

Otro bastión del turismo de salud en Murcia lo encontramos en el Balneario de Leana, en el municipio de Fortuna, uno de los más antiguos de España y lugar de recreo de los íberos, griegos y romanos, conocedores de los efectos analgésicos, antiinflamatorios y sedantes de estas aguas. El toque romano permanece, como bien confirma el circuito spa romano con sus piscinas de hidromasaje, volcanes de burbujas y duchas aromáticas bien de vapor. Solo falta que Marco Aurelio venga en algún momento ofreciéndote las toallas.

Balneario de Archena Galería Termal
Balneario de Archena Galería Termal

Los amantes del mar encontraréis en el Puerto de Mazarrón el Balneario Bahía de los Delfines, donde la sensación de antigravedad gracias a la alta mineralización de sus aguas asegura te reconduce al minioceáno en el que viviste cuando eras feto. Y ya que estás, acércate a las Gredas de Bolnuevo, lugar mariano donde los antiguos vecinos cogían puñaditos de barro y agua salada para aliviar las heridas.

¿Más de hotel que de balneario? Marchando, que la salud en Murcia se entiende de tantas formas como formas de pedir un carajillo. Ahí tenemos el Hotel Puerto Juan Montiel Spa y Base Náutica de Águilas, situado en una primera línea de playa donde caben tantas experiencias como serendipias. 

Un templo donde cuidar cuerpo y mente frente a un Mediterráneo mágico a enlazar con el no menos recomendable Centro de Talasoterapia Thalasia en el Parque Regional de Las Salinas de San Pedro del Pinatar. Un moderno establecimiento con un spa marino de nada menos que 5.000 metros cuadrados bajo la promesa de reconfortar al visitante y mejorar su calidad de vida. 

Aguas Salinas San Pedro del Pinatar
Aguas Salinas San Pedro del Pinatar

Además, en San Pedro del Pinatar también puedes disfrutar de sus baños de lodos naturales, ideales para personas que sufren de dolencias como el reumatismo, la gota o la artritis. Si los flamencos te dejan, claro. En la misma zona encontramos otros dos gigantes como son el Centro de Talasoterapia Lodomar, un spa que cuenta con sauna, baño turco, piscinas de agua salada y gran variedad de tratamientos, entre ellos masajes y envolturas corporales. También en San Pedro del Pinatar, concretamente en la animada zona de Lo Pagán, podemos pasar una noche – o una vida – en los Apartamentos Turísticos Aguas Salinas, un paradisíaco spa con tratamientos corporales de relajación a base de envolturas de chocolate, cereza, vino, granada, algas y barros marinos de la zona aplicados en camas de agua caliente.  

Lodos en San pedro del Pinatar

Por último, otro de los mejores alojamientos para disfrutar del turismo de salud es el Hotel Entremares, en primera línea de playa de La Manga, en el cercano Mar Menor. Además de piscinas con innumerables chorros de agua, engloba opciones de baño de vapor, zona de relajación y sauna. 

Como puedes comprobar, en Murcia aguarda un imperio del bienestar que podemos disfrutar de tantas formas como atajos posibles. Solo tienes que elegir la forma de regresar mucho más joven de la tierra prometida. 

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Alicantino de nacimiento, amante de cualquier lugar con mínimas de 25ºC. Mi debilidad es escribir en cafés secretos, tengo curry en las venas y una palmera tatuada (tiene su miga, aunque no lo parezca). Una vez gané un premio en Japón.