No es un latido, es la ciudad de Teruel
¿Cuánto tiempo hace que no mirabas hacia arriba (y hacia adentro)?
Vivimos en un momento de la historia en el que nos cuesta tomarnos un momento para vivir el presente y mirar hacia arriba en busca de las estrellas. Tirar del hilo hacia dentro, ¿verdad? O sentarse en refugios a la luz del día con el cuaderno, liberar la curiosidad, seguir el latido que te lleva a leer la historia con los pies. Todo suena algo intenso, sí, pero déjame decirte que todo es tan fácil como escaparse a la ciudad de Teruel.
Desde la arquitectura mudéjar hasta el abrazo eterno de los amantes más famosos de la península, pasando por dinosaurios, gastronomía y rutas modernistas, la ciudad de Teruel no es un lugar, sino un refugio (porque siempre querrás volver a su calidez).
El mudéjar turolense que enamoró a la Unesco
El mayor exponente del arte mudéjar aragonés y español se encuentra en Teruel, y no lo decimos solo nosotros, sino la UNESCO y su reconocimiento al centro histórico turolense como Patrimonio de la Humanidad en 1986. Un laberinto cromático que invita a mirar al cielo desde las torres de San Pedro y El Salvador, del siglo XIII y sentirte la primera persona en llegar y sentir todas las sensaciones de la ciudad de Aragón.
¿Alguien dijo modernismo?
La influencia mudéjar fue tal que nació un modernismo convertido en seña de identidad de la ciudad de Teruel en el siglo XX. Una corriente basada en motivos vegetales que reaparecen en forma de ladrillo y azulejos, con Pablo Monguió como principal arquitecto de este estilo en la ciudad gracias a casas como la casa del Torico o La Madrileña. Eso sí, si quieres darte un baño de modernismo total, nada mejor que acudir a la ciudad de Teruel el tercer sábado de noviembre para disfrutar de su Semana Modernista, todo un acontecimiento que recupera a los personajes y las costumbres turolenses.
Volver a creer en el amor
Escuchas el latido por toda la ciudad hasta que, finalmente, llegas al Mausoleo de los Amantes de Teruel. Cuna de la historia de amor entre Juan Diego Martinez de Marcilla e Isabel de Segura en el Teruel del siglo XIII, este lugar nos reconcilia con una idea del amor que aquí parece expandirse y nos inspira a volver a creer en las grandes pasiones.
¿Qué hace un dinosaurio en Teruel?
Sospechamos que Spielberg se planteó en más de una ocasión rodar en Teruel alguna de las entregas de la saga de Parque Jurásico. Aunque siempre está a tiempo de visitar Dinópolis, parque paleontológico donde adentrarte en el mundo de los dinosaurios a través de un recorrido de 4.500 millones de años. Un espacio ideal para descubrir con toda la familia antes de seguir explorando la ciudad, uno de los territorios de mayor referencia de la paleontología mundial.
Entre el cielo y la tierra
Pasear por la ciudad de Teruel supone dejarse llevar por el aroma del “Regañao”, un producto que consiste en masa de pan, jamón o sardina que se sirve en las panaderías. Y no puedes irte de la capital del amor sin probar su producto más laminero, el Suspiro de Amante, es una delicia. Y como plato principal un buen ternasco de Aragón. Para rematar la sobremesa proponemos darse un baño de bosque recorriendo el Camino Natural del río Guadalaviar. Apagar el móvil, encontrar nuevos atajos al cielo. A nuevos latidos que te esperaban en los rincones más insospechados.