¡Larga vida al otoño en Gijón!

Santiago D. Torrado 3 minutos
La ciudad asturiana es el lugar de reivindicación perfecto para ese gran olvidado de nuestra sociedad: el entretiempo. Parece que con el fin del verano se acabe el mundo. Eso es que no conoces Gijón.
que visitar en Gijón

Se acaba el verano y parece que se acabe el mundo. Guardamos las chancletas con nostalgia y miramos los jerséis con cierto rencor. Yo no entiendo a qué viene tanta depresión. Dicen que el otoño es eso que pasa mientras llega el invierno. Estoy un poco cansado del menosprecio a esta época del año. Entretiempo, se dice. Como si otoño no fuera tiempo. Como si el tiempo de verdad sólo transcurriera en verano y en invierno.

Pues bien. Yo reivindico los otoños. Me parece una fecha estupenda para viajar. Las temperaturas son más agradables, todo es más barato y, sobre todo, hay mucha menos gente. Lo ideal para hacerte un escapadita. Y si es a Gijón, mejor.  Buena comida, sidra, actividades culturales…

que visitar en Gijón

Vuelve la gastronomía para hibernar

Dicen que en Gijón (o Xixón en asturiano) hay barra libre para ir guardando las grasas que necesitarás en invierno. Es una ciudad para todos los gustos, pero especialmente idónea para los buenos comedores. Yo he comido un menú allí y he ocupado cada centímetro de mis siete metros de intestino. “Fabes”, pote asturiano, cachopos, escalopines al cabrales, pastel de cabracho, chorizo a la sidra, arroz con leche…  Un surtido de platos que ya no sabrás si estás en Gijón o en un banquete de Invernalia.

Además, la ciudad te ofrece el Gijón Gourmet, que es como una especie de bono del paraíso que puedes utilizar en varios de sus mejores restaurantes

Pero lo mejor de todo es que también existe un bono similar para los dulces: el Gijón/Xixón Goloso. Cuando creías que en tu estómago ya no entraba ni una aceituna ves ese bombón helado de turrón y esas bombas rellenas de nuez que llaman Casadielles y no puedes resistirte: “Dame cinco, por favor”.

Nunca hubo tanta felicidad escondida en un bono. Tanta que hasta me da pena gastarlo. Te sientes poderoso. Es como la letra de una casa: te sientes propietario de algo que te puede cambiar la vida.

La dieta de manzanas

Lo cierto es que la sidra merece un capítulo aparte. Si te gusta beber, puedes visitar un llagar asturiano. El otoño es uno de los mejores momentos del año para ir. Es cuando se realiza la mayanza, es decir, la recogida de la manzana: uno de los pasos más importantes de ese maravilloso proceso que pasa la sidra hasta que llega fresca a tu gaznate.

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Puedes realizar la Ruta de la Sidra Xixón, animarte a escanciar unos “culinos”. ¿Qué tienen de malo unas cuantas manzanas? Si puedes venir en octubre con el festival Gijón de sidra tendrás tu cuota de manzana cubierta todo el año. Si en octubre no puedes ir, siempre puedes llegar al evento gastronómico de noviembre, Gijón de pinchos donde probar los productos típicos asturianos repetidas veces. Recuerda. “The Winter is Coming”.

El paraíso ‘hipster’  

Pero basta ya, que Gijón no es sólo comer y beber. Ya sabemos qué prototipo de persona somos. De esas que jugamos a la mímica para adivinar películas y perdemos siempre por imitar Bocaccio de Fellini. A mi me gusta eso de sacar mi lado más cansino y volver de un viaje diciendo que he visto la 56ª edición del Festival Internacional de Cine de Xixón. Que ahora parece que si no has visto cine iraní no eres nadie. En este festival puedes estar a la última viendo un montón de películas independientes e inéditas en España. Vaya. Esa clase de películas que no ha visto nadie y de las cuales podrás empezar a hacer chascarrillos más allá de Juego de Tronos (tomo nota).

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Además, para complementar este plan, tienes también un Festival de danza en octubre, un Festival de Jazz en noviembre y un Festival de Gospel (sí, sí, de eso que hacía Whoopy Goldberg) en diciembre. En definitiva, que si no te culturizas no será porque Gijón no te lo pone en bandeja.

Zonas típicas

Lo siento. Me he emocionado con la comida, bebida y la fiesta, pero me he olvidado de hablaros de las zonas más importantes de la ciudad. Las prioridades me pierden. El caso es que Gijón tiene muchas cosas para ver. Y ver todas esas cosas mientras se deshojan los árboles me parece algo de lo más memorable. Imaginaros visitar el Jardín Botánico Atlántico con esa estampa: más de 30.000 plantas y 20.000 especies diferentes, incluido tú, con ese jersey recién sacado del armario del que no acabas de acordarte por qué lo compraste pero que tanto echabas de menos ponerte.

La Laboral de Gijón, uno de los grandes iconos de la ciudad y que se diseñó para formar a generaciones de hijos de obreros como profesionales altamente cualificados. Es una oda al urbanismo y la arquitectura clasicista. Así que coge tu pantalón de pana (¿se siguen llevando?) y atrévete a recorrer la llamada Ciudad de la Cultura, porque continuamente está sacando a relucir proyectos nuevos.   

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©Turismo de Gijón

Si quieres recorrer lugares más históricos tienes varias opciones: desde las Termas Romanas, un yacimiento con más de 2.000 años de antigüedad, hasta el lugar más pintoresco de la ciudad, Cimavilla, donde además de ver reflejada la tradición en este antiguo barrio de pescadores, puedes salir por la noche de fiesta. Y por qué no. Acabar la noche a sidras. Y cuando esté en el punto más fulgurante de la noche, rodeado de asturianos y feliz por la escapada, esbozar una media sonrisa por todos aquellos que llaman a esta época entretiempo. Ellos se lo pierden.