Santiago de Chile: el principio es la mitad del todo

La capital que marida con todas las emociones

Existe una costumbre muy poco 2026 que es la de visitar un país y pasar lo más rápido posible por la puerta de entrada. Craso error. En un momento en el que el viaje invita a detenerse y apreciar mejor cada destino, la idea de recorrer Santiago de Chile comiendo una empanada de pino evoca una caricia, casi un nuevo sentimiento que brota al recorrer la capital de Chile.

Y es que la puerta del país sudamericano no solo propone una pausa, sino también una ristra de sabores, experiencias y cultura que incitan a quedarse un poco más antes de descubrir todas sus maravillas.

Todos los chefs dicen Santiago de Chile

Algunos de los mejores restaurantes de Sudamérica se encuentran en Santiago de Chile, cuna donde las técnicas internacionales se combinan con los ingredientes de la despensa nacional a través de un mapa gustativo donde devorar platillos irresistibles: desde un chacarero, sándwich típico chileno; hasta las humitas, cuya masa de maíz tierno con cebolla, ajo y albahaca se envuelve en hojas de mazorca; pasando por el delicioso pastel de choclo.

Aunque si quieres ir a tiro hecho, también descubrirás restaurantes cautivadores como Boragó y sus sabores endémicos, orquestados por el chef Rodolfo Guzmán; el mar que también quiere entrar en Casa Las Cujas, un paraíso para los amantes de los mariscos – ay, esas ostras de Chiloé -; la cocina china bajo la mirada local en Yum Cha mientras disfrutas de un maridaje con té, la sensibilidad gustativa de DeMo Magnolia y sus cenas exclusivas; o la fusión japonesa-peruana con un toque chileno en Karai by Mitsuharu.

La cultura sabe bien

Muchos de los bocados típicos de Santiago de Chile se degustan en restaurantes inolvidables pero también barrios vibrantes y coloridos donde acompañar las mejores experiencias con una parada gustativa. En el Barrio de Bellavista descubrirás la bohemia de Santiago entre museos como La Chascona, casa del poeta Pablo Neruda, la Terraza San Cristóbal o el icónico Cerro San Cristóbal. Y los restaurantes gourmet en Lastarria, o la alta cocina de Barrio El Golf.

A partir de aquí, la magia se convierte en la mejor guía a través de rincones de cuento como Paseo La Villa; el Paseo Metropolitano que te eleva a las alturas de la capital; ese pedazo de Europa en forma del Barrio París-Londres; o los miradores el Cerro Santa Lucía, donde las vistas nacen entre palmeras y construcciones ensoñadoras.

Capital del vino

El vino es otro de los grandes narradores de Santiago de Chile a través de valles exuberantes y muy cerquita de la ciudad, como los del Maipo, Casablanca y Cachapoal. La perfecta excusa para dejarse caer por los valles centrales a través de tours guiados muy curados, exquisitos maridajes,nuevos aprendizajes y viñedos de una belleza escénica que se graba en la memoria para siempre. En el Valle de Casablanca probarás sus vinos blancos, mientras que en los valles de Colchagua y Cachapoal abundan los tintos robustos que incitan a seguir hacia Maipo y Curicó, perfectos para descubrir el sabor de las cepas chilenas.

Un épico principio

La capital chilena es la puerta de entrada a otros destinos emblemáticos de Chile como sus centros de ski, Viña del Mar, la colorida Valparaíso y emblemas más lejanos como Torres del Paine o San Pedro de Atacama, ya que cuenta con excelente conectividad aérea y terrestre. Perfectos aliados a la hora de conocer un país donde la naturaleza y la cultura confabulan para sumergirte en un hechizo de paisajes cautivadores, colores que no sabías que existían e historias que te abrazan en los rincones más insospechados.

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