Sal

Un Carne Cruda con más estrellas que el firmamento

Rodrigo Merluzo 4 minutos
Tiernos científicos, música estelar y versos celestiales. Un programa muy curiosón y divulgador, de esos que te dejan más preguntas que respuestas. Empezamos.

Otro jueves más quiero huir del calor estival y meterme en mi oasis particular sito en Fortuny 53. Mi pequeño paraíso en medio de la capital. Palmeras, cerveza ligera y un poquito de radio en directo. Sí, es verdad, en Madrid no hay playa, vaya vaya. Pero hay Carne Cruda y Casa Corona. ¡Cómo mola!

Suena la sintonía del programa y aparece Javier Gallego. El director de Carne Cruda nos anuncia que hoy la consigna la va a hacer una niña de cuatro años: Amanda, que ha enviado un audio. Por los altavoces se escucha la voz de la pequeña que suelta toda la retahíla: “Los ministros, ¡zas! ¡Guillotina! Los obispos, ¡zas! ¡Guillotina! ¡Todos guillotinados!”. Al acabar, todos aplaudimos por su ternura al guillotinar a los poderosos. Javier, estás creando monstruos. No te digo ná, y te lo digo tó.

Las noticias del día siguen siendo tan surrealistas como de costumbre: Cristiano Ronaldo ficha por la Juve por lo que cuesta acabar con el hambre en el mundo, el culebrón parlamentario de la presidencia de RTVE continúa por derroteros extraños (se ha contabilizado un voto en favor de Bob Esponja) y sale a la luz una grabación que confirma que el Rey Emérito (Juan Carlos) usaba a su amante como testaferro para ocultar dinero en Suiza. Todo esto es caldo de cultivo para Javier que se lanza a hacer un rap con la base del Príncipe de Bel-Air. Todo muy loco.

“¿Quién le echa la sal al mar?”, y otras preguntas importantes

Dejamos la política y el rap a un lado. Sobre el escenario, dos invitados: el periodista y divulgador científico Antonio Martínez Ron y su hija Laura Martínez. Nos presentan su libro: ‘Papá, ¿dónde se enchufa el sol?’. Un canto a esa etapa de “preguntitas” que tienen todos los niños de corta edad y que, según el padre de la criatura, es “un espectáculo ver cómo tus hijos a través de esas cuestiones locas van dando estructura a sus cerebros”.

La complicidad entre padre e hija es total. Antonio se extiende un poco más de lo normal en alguna respuesta (se ve que le apasiona la ciencia) y la niña le dice: “Papá, no seas tan rollo.” Son como un dúo cómico tierno. Seguro que el libro también refleja ese buen rollo y simpatía. Una visión de la ciencia que si me lo hubieran puesto a mí en clase, ahora a lo mejor yo mismo era científico. Parece que con la edad, poco a poco, vamos perdiendo esa curiosidad por todo y es una pena. Tendríamos que hacer un esfuerzo por seguir haciéndonos preguntas. Supongo que, resumiendo mucho, es a lo que se dedica un científico. A no dejar de hacerse preguntas y tratar de responderlas.

La voz de María Rodés nos lleva a las estrellas

Seguimos con la ciencia a vueltas, y es que la música de María Rodés es de otra galaxia. Nos hace viajar a todos a un lugar muy lejano, más allá de la Vía Láctea. Además, su último disco se llama ‘Eclíptica’ y tiene canciones como ‘Tan alta como la luna’ o ‘En  busca del sol’. Por otro lado, María ha sido telonera de un extraterrestre de la música como David Byrne. Para colmo, su tío fue un divulgador científico y le puso su apellido a un cráter de la luna. Así que parece que la voz celestial de María estaba destinada a ser la banda sonora de este Carne Cruda tan científico. ¿Coincidencia? Yo creo que no.

Poesías para explorar los abismos

Ahora le toca el turno a la poesía. Pero la persona que vemos sobre el escenario no es la típica imagen que tenemos de un poeta. Ben Clark tiene 33 años y ya ha sido Premio Loewe de poesía (uno de los más importantes). Es un chico normal, con el que dan ganas de tomarse una cerveza en una terraza. De pronto coge el micro y se pone a recitar. Solo son tres poemas. Pero ya te haces una idea del calado de sus palabras. El que más me gusta es el último, titulado: Los Rotos. Habla sobre el amor como motor del universo, del amor como una aventura, del amor como pegamento para todo y que a la vez hace que todo fluya. Una maravilla. Siempre he pensado que la poesía era algo demasiado elevado para mí, pero después de oír a Ben me han dado ganas de darle una vuelta a esto de los versos.

© Carne Cruda

Y así, de sílaba en sílaba, de palabra en palabra, y de verso en verso, el equipo de Carne Cruda nos ha ido meciendo hasta llegar al final del programa. Muy científico, muy universal y muy interesante. Me voy a casa con más preguntas que respuestas, con preguntas que llevan a otras preguntas. Así, hasta el infinito y más allá. Que la radio libre os acompañe.