Tantas ganas teníamos de sumergirnos en el universo Leica que llegamos al Espacio Fundación Telefónica incluso antes de que la exposición se hubiese inaugurado. ‘Ah, ¿que no empieza hasta el jueves? Maldición’. No todos los días tiene uno la oportunidad de encontrarse, cara a cara, con la historia. Observar con nuestros propios ojos cómo ha cambiado la sociedad y cómo la gente ha ido documentándolo a lo largo del tiempo. Escenas cotidianas, grandes reportajes, estrellas internacionales, momentos icónicos que han pasado a la memoria gracias a la invención de esta pequeña cámara que cabía en cualquier bolsillo. Ay, Leica, ¡cuánto tenemos que agradecerte!

“Negativos pequeños, imágenes grandes”

Ideada y creada por el ingeniero Oskar Barnack allá por 1914, la Leica -bautizada así en honor a la empresa de fabricación de microscopios donde este trabajaba, Leitz– supuso una auténtica revolución en el mundo no solo del arte. Por fin, se democratizaba el uso de cámaras y cualquiera podía convertirse en fotógrafo. ¡Literalmente! Tan solo hacía falta tener uno de esos aparatos compactos, manejables y de uso fácil y dejarse llevar por la creatividad. ¡Y nosotros alucinando con los móviles y las fotografías con filtros de Instagram! Si es que aún nos pasa poco…

La historia de la Leica es nuestra historia. Así podemos observarla al adentrarnos en Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica. Un vistazo a lo que ha pasado en este siglo de la mano de fotógrafos de la talla de Cartier-Bresson -¡qué emoción al contemplar su mítica Detrás de la estación de Saint-Lazare!- o Robert Capa, pero también de fotógrafos anónimos, de fotoperiodistas o de profesionales dedicados a la moda. Eso es lo que vamos a poder encontrar en las 400 imágenes que componen la exposición. ¡No nos lo vamos a poder acabar! Más vale que reservéis una mañana completa, que el asunto tiene miga.

¡Pero si están hasta los Beatles!

Dividida en ocho secciones, que van desde la llegada de la cámara Leica -¡y sus curiosísimas primeras pruebas!- hasta la actualidad, la exposición nos invita a saltar de los estragos de la II Guerra Mundial a las dictaduras, de las escenas de vida cotidiana al elegante mundo de la moda -incluso Kate Moss nos dará un saludito-, de la fotografía más descarnada a la más artística. El beso del Día de la victoria en Times Square de Alfred Eisenstaedt, el retrato del Che Guevara de Korda, o los niños gaseados con napalm en Vietnam de Nick Ut, son algunos de los platos fuertes que nos esperan. Pelos como escarpias. No decimos más.

Una publicación compartida de © TheCucos (@thecucos) el

Además, los aficionados a la fotografía -esos que coleccionan cámaras en casa y ya no saben ni donde guardarlas- también podrán observar la propia evolución de la Leica a lo largo de los años -incluso tienen una reproducción de la original que se fabricó en 1914- y los nuevos usos que iba adquiriendo. ¿Quién hubiese pensado que algo tan pequeño terminaría convirtiéndose en indispensable? Oh, gran Leica, nosotros, los que todavía preguntamos ‘¿le doy al click y ya está?’, te saludamos…

Una publicación compartida de Adolfo Añino (@adolf_ito) el

Y sin con todo esto, no estamos ya en el Espacio Fundación Telefónica esperando que baje el ascensor -o por las escaleras, que también hay que hacer ejercicio-, nos han organizado un concurso a través de Instagram para que desarrollemos nuestra vena fotógrafa y nos creamos ya unos auténticos profesionales. ¡Más majos no pueden ser! La exposición permanecerá hasta el 10 de septiembre y, como siempre, es gratuita. ¿Alguna excusa más para no levantarse de la silla? Por favor, ¡que somos houdinis!

Tantas ganas teníamos de sumergirnos en el universo Leica que llegamos al Espacio Fundación Telefónica incluso antes de que la exposición se hubiese inaugurado. ‘Ah, ¿que no empieza hasta el jueves? Maldición’. No todos los días tiene uno la oportunidad de encontrarse, cara a cara, con la historia. Observar con nuestros propios ojos cómo ha cambiado la sociedad y cómo la gente ha ido documentándolo a lo largo del tiempo. Escenas cotidianas, grandes reportajes, estrellas internacionales, momentos icónicos que han pasado a la memoria gracias a la invención de esta pequeña cámara que cabía en cualquier bolsillo. Ay, Leica, ¡cuánto tenemos que agradecerte!

“Negativos pequeños, imágenes grandes”

Ideada y creada por el ingeniero Oskar Barnack allá por 1914, la Leica -bautizada así en honor a la empresa de fabricación de microscopios donde este trabajaba, Leitz– supuso una auténtica revolución en el mundo no solo del arte. Por fin, se democratizaba el uso de cámaras y cualquiera podía convertirse en fotógrafo. ¡Literalmente! Tan solo hacía falta tener uno de esos aparatos compactos, manejables y de uso fácil y dejarse llevar por la creatividad. ¡Y nosotros alucinando con los móviles y las fotografías con filtros de Instagram! Si es que aún nos pasa poco…

La historia de la Leica es nuestra historia. Así podemos observarla al adentrarnos en Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica. Un vistazo a lo que ha pasado en este siglo de la mano de fotógrafos de la talla de Cartier-Bresson -¡qué emoción al contemplar su mítica Detrás de la estación de Saint-Lazare!- o Robert Capa, pero también de fotógrafos anónimos, de fotoperiodistas o de profesionales dedicados a la moda. Eso es lo que vamos a poder encontrar en las 400 imágenes que componen la exposición. ¡No nos lo vamos a poder acabar! Más vale que reservéis una mañana completa, que el asunto tiene miga.

¡Pero si están hasta los Beatles!

Dividida en ocho secciones, que van desde la llegada de la cámara Leica -¡y sus curiosísimas primeras pruebas!- hasta la actualidad, la exposición nos invita a saltar de los estragos de la II Guerra Mundial a las dictaduras, de las escenas de vida cotidiana al elegante mundo de la moda -incluso Kate Moss nos dará un saludito-, de la fotografía más descarnada a la más artística. El beso del Día de la victoria en Times Square de Alfred Eisenstaedt, el retrato del Che Guevara de Korda, o los niños gaseados con napalm en Vietnam de Nick Ut, son algunos de los platos fuertes que nos esperan. Pelos como escarpias. No decimos más.

Una publicación compartida de © TheCucos (@thecucos) el

Además, los aficionados a la fotografía -esos que coleccionan cámaras en casa y ya no saben ni donde guardarlas- también podrán observar la propia evolución de la Leica a lo largo de los años -incluso tienen una reproducción de la original que se fabricó en 1914- y los nuevos usos que iba adquiriendo. ¿Quién hubiese pensado que algo tan pequeño terminaría convirtiéndose en indispensable? Oh, gran Leica, nosotros, los que todavía preguntamos ‘¿le doy al click y ya está?’, te saludamos…

Una publicación compartida de Adolfo Añino (@adolf_ito) el

Y sin con todo esto, no estamos ya en el Espacio Fundación Telefónica esperando que baje el ascensor -o por las escaleras, que también hay que hacer ejercicio-, nos han organizado un concurso a través de Instagram para que desarrollemos nuestra vena fotógrafa y nos creamos ya unos auténticos profesionales. ¡Más majos no pueden ser! La exposición permanecerá hasta el 10 de septiembre y, como siempre, es gratuita. ¿Alguna excusa más para no levantarse de la silla? Por favor, ¡que somos houdinis!

mm
Bloguer con solera. Profesional de la palabra. Vedette del freelancismo. Inventor de la confusión. Me gano la vida escribiendo y gestionando mi imperio. Es duro, pero merece la pena.