Cuando Magallanes y Elcano decidieron subir a una de las cinco naos que partieron desde el puerto de Sevilla en 1519, pocos sabían lo que ocurriría después. Nosotros sí. Esa es nuestra gran ventaja. No hay más que recorrer las calles y mercados de abastos de Granada para darse cuenta de la herencia del descubrimiento a América en 1492 que, poco después, inspiraría la primera vuelta al mundo.

Convertida en el centro de la Tierra hace 500 años, Sevilla se viste de aniversario para volver a poner en marcha el eje del mundo. Para marcar el origen y el destino a través de numerosas experiencias: desde la propia recreación en las naos que Magallanes lideró desde el río Guadalquivir hasta una ópera inspirada en este exuberante viaje, pasando por los lugares de interés que permitieron trazar el viaje que alcanzaría las Indias por el este.

La herencia de este viaje es hoy un pedazo de historia en forma de gastronomía y nuevas sensaciones. De magia. La misma que flota río abajo hasta Doñana y, poco después, a Sanlúcar de Barrameda.

Seguimos a las naos hasta la ciudad gaditana y un barrio marinero donde Magallanes y Elcano recogieron las últimas provisiones, convirtiendo esta ciudad en el último testigo español de su aventura. Hoy, la posibilidad de utilizar las llaves del origen y el destino, la tienes tú.

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Alicantino de nacimiento, amante de cualquier lugar con mínimas de 25ºC. Mi debilidad es escribir en cafés secretos, tengo curry en las venas y una palmera tatuada (tiene su miga, aunque no lo parezca). Una vez gané un premio en Japón.