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Eslovaquia

Una maravilla Europea que derrocha belleza

Eslovaquia es un país centroeuropeo integrante de Checoslovaquia hasta 1993. A pesar de su pasado comunista durante el siglo XX, a día de hoy forma parte de la economía de mercado; de hecho, es integrante de la Unión Europea desde el 2004 y el euro es su moneda oficial. Sus más de cinco millones de habitantes pueblan un territorio que fue ocupado por los celtas sobre el siglo V a. C., en el que se pueden distinguir varios paisajes. Por una parte, en la zona norte, especialmente en la frontera con Polonia, abundan las cumbres de los Montes Tatras, que pertenecen a los Cárpatos. Se trata de un área llena de hermosos paisajes compuestos por valles y lagos, ideal para practicar escalada o realizar caminatas por la montaña. Asimismo los ríos de la zona son perfectos para navegar con kayaks y canoas; de hecho, el pueblo eslovaco tiene una gran tradición en la utilización de balsas. Por otra parte, en el sur encontramos tierras bajas que forman parte del conocido bosque mixto de Panonia, una ecorregión de bosque templado que proporciona unas grandes vistas panorámicas donde el verde adquiere todo el protagonismo. El 40% del territorio del país está cubierto por bosques; Eslovaquia es, de hecho, uno de los países del centro y Este de Europa donde existe un mayor número de parques naturales y zonas protegidas.

Los deportes de invierno como el esquí o el hockey sobre patines tienen un fuerte arraigo popular, en parte debido a la ausencia de mar y al clima continental propio del país. La belleza de los pintorescos castillos y de las ciudades históricas como Kosice o la capital, Bratislava, son otros motivos de peso para visitar Eslovaquia. Por su parte, en el campo las características iglesias de madera causan asombro entre los visitantes. Es la zona del país donde mejor se preservan las tradiciones. La música folclórica más típica se oye al son de valses, polcas y czardas. Y la gastronomía eslovaca es probablemente una de las más antiguas de Europa. Está basada en productos calóricos que soportan los cambios térmicos y que previenen del frío especialmente en la época invernal: carnes, patata, leche, coles, harina... Y vino, sobre todo en la ribera del Danubio y sus afluentes. Un país para comérselo y para disfrutar de sus paisajes urbanos y rurales.

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