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Basilea

Entre puentes, tranquila y reposada, Basilea descansa a la vera del Rin, regalándole al río más majestuoso de Europa su último puerto apto para la navegación. Tercera ciudad más poblada de Suiza, Basilea saluda amigablemente a sus vecinas Francia y Alemania, separadas por tan solo unos pocos metros. ¡Pero que nadie se lleve a engaño! Basilea es suiza al 100%. Sus callejuelas con encanto, sus tiendas decoradas con adornos de chocolate y su frío invernal así lo atestiguan.

Basilea nunca ha dejado de ser un lugar destacado en el curso de la Historia. Epicentro de la actualidad cristiana durante el Concilio de Basilea, en 1500 fue adherida a la Confederación Helvética y en 1569 vio nacer la "Biblia del Oso", la primera Biblia traducida al castellano. Basilea era un hervidero de sabiduría: pocos años antes había nacido la Universidad de Basilea, la más antigua de Suiza y hogar de célebres maestros como el matemático Daniel Bernoulli, el médico Paracelso... ¡o el mismísimo Erasmo de Rotterdam!

Este amor por el saber ha perdurado hasta el día de hoy, convirtiendo a Basilea en la ciudad helvética con más museos por metro cuadrado. Entre sus más de 40 museos (¡cuarenta!) destaca sin duda el de Bellas Artes, abierto al público desde hace más de 300 años. La arqueología y la historia encuentran también su sitio gracias a lugares como el Museo Romano de Augst, que alberga destacados hallazgos de la ciudad romana de Augusta Raurica, a unos 10 kilómetros de Basilea.

Basilea es una capital artística mundial de primer orden: aquí se celebran eventos como el Baselworld (la feria de relojería más importante del mundo) o la Art Basel, una importante muestra internacional de arte moderno que no podía elegir mejor lugar que la singular calle de Spalenvorstadt. Cuenta también con diversos centros de investigación de música antigua, numerosas orquestas de fama internacional, además de un célebre teatro. ¡El arte reluce por todas las esquinas!

La Puerta Spalentor, la única huella que se preserva de la antigua muralla, te invita a conocer el rico y esplendoroso pasado de Basilea. Descubrirás impresionantes monumentos como el Münster, la catedral de la ciudad. Sus formas románicas y góticas y su peculiar color rosado no dejan a nadie indiferente. Tampoco las espectaculares vistas que se perciben desde su campanario: el río, los barcos que los cruzan, los tranvías verdes y la bella decoración de las casas se rinden allí a tus pies. Al igual que la catedral, el Ayuntamiento de Basilea también posee tonos rojizos. Se alza en plena Markplatz, la plaza más bulliciosa de la ciudad, con una intensa actividad comercial que se agudiza por las mañanas con el tradicional mercado de verduras.

Desde luego la mejor época del año para visitar Basilea es el verano, época en que lugareños y visitantes aprovechan el calor moderado de la estación para dar largos paseos a la orilla del Rin. Y cómo no, el Carnaval, uno de los más importantes de Europa. Los basilianos se refieren a él como "los tres días más bonitos del año" y desde luego que no les falta razón. El llamado Fasnacht provoca que las calles de Basilea se llenen de comparsas y desfiles donde la música y el espectáculo adquieren todo el protagonismo.

Basilea no es una ciudad peculiar; por ello su aeropuerto se asienta sobre terrenos franceses. El EuroAirport da servicio a Basilea, a la región francesa de Alsacia y a la zona de la alemana Friburgo, y cuenta con vuelos de numerosas compañías aéreas. El avión es la mejor manera para llegar, pero no la única: como buena ciudad fronteriza, Basilea es un auténtico nudo de comunicaciones ferroviarias y por carretera, además de ser uno de los puertos fluviales del Rin.

Una ciudad con encanto, donde el arte se respira por todos los rincones y donde la belleza adquiere su máxima expresión. Sus estrechas calles te invitan a pararte y reposar mientras pruebas una fresca cerveza suiza.