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Ayuntamiento Cartagena 2

Puerto de culturas y protagonista de la historia de la España mediterránea, Cartagena lleva 3.000 años atesorando un rico pasado. Pasear por sus calles es empaparte del legado que púnicos, romanos, árabes y cristianos han dejado a lo largo de los siglos. Y también es una experiencia culinaria irrepetible: el caldero, los michirones o el peculiar asiático (un café mezclado con licor 43, coñac y leche condensada) son elaboraciones que solo podrás probar en el Campo de Cartagena.


La que los púnicos habían llamado Quat Hadasht en el 227 a. C. se transformó poco tiempo después en la floreciente Cartago Nova. Fueron los romanos los encargados de convertir su puerto en uno de los más importantes del Mediterráneo y de la Península Ibérica. ¡Y es que el emplazamiento de la ciudad no podía ser más privilegiado! La vetusta Cartago Nova se refugiaba entre cinco colinas, protegida del mar abierto y flanqueada por la laguna del Almarjal, que desapareció para dar paso en el siglo XX al ensanche de la moderna Cartagena.


Probablemente el tiempo pasado fue mejor aquí. ¡Y desde luego fue muy próspero! De su máxima etapa de esplendor, en que la ciudad era una de las urbes más importantes del imperio romano, todavía se conservan multitud de elementos:

-- El Teatro Romano, construido en tiempos del emperador Augusto, tenía capacidad para unas 7.000 personas. Está situado en el centro de la ciudad y no fue descubierto hasta 1988.

-- No muy lejos de allí se ubican los restos del Anfiteatro Romano, de los que siempre se ha tenido constancia (al contrario que los del teatro). Sobre él se construyó la actual plaza de toros de la ciudad.

-- El Barrio del Foro Romano, situado en el entorno de las actuales plazas de San Francisco y de los Tres Reyes. El Foro constaba de un templo dedicado a la triada capitolina, un augusteum, una curia y un gran establecimiento termal con salas de agua caliente (caldarium), templada (tepidarium) y fría (frigidarium), además de una sauna (sudatio) y una palestra para ejercicios de gimnasia. ¡Vamos, que ni los spas de hoy en día!

-- La Casa de la Fortuna, nombre con el que se designa una vivienda del siglo I a. C. descubierta en la década de 1970. Fiel reflejo de la vida doméstica de una familia acomodada de la época, cuenta con multitud de elementos que te transportarán a la Cartago Nova romana. La puedes encontrar en la Plaza de Risueño.

-- En las afueras de la ciudad, la Torre Ciega, un monumento sepulcral que formaba parte de una gran necrópolis.

-- La villa romana del Paturro, en el pueblo de Portmán, y que consta de dos partes: una, dedicada a vivienda; otra, dedicada a explotación industrial.


En el siglo III d. C. se terminó lo bueno, y Cartagena tardó en conocer una nueva época de esplendor. Sin embargo, siguió fortificándose para protegerse de los ataques externos. Primero, con la construcción del imponente Castillo de la Concepción en los albores de la Edad Media. Y luego, en los siglos XVII y XVIII, tras la proclamación de Cartagena como Capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo y el auge de la industria minera, con otras edificaciones como el Arsenal Militar, el rocoso Fuerte de Navidad, las Murallas de Carlos III, el Fuerte de Galeras, el Fuerte de la Atalaya, la Torre de Santa Elena en el poblado de pescadores de La Azohía... Y ya en el siglo XX, con la Batería de Castillitos y la de Cenizas, situados en montículos situados a varios kilómetros de la ciudad. Así que... ¡que nadie se atreva a invadir la ciudad! ¿Por qué, si no, crees que Cartagena fue la última ciudad en caer ante el bando de los golpistas en la Guerra Civil Española?


Cartagena también cultivó el modernismo a inicios del siglo XX y el Palacio Consistorial es la principal muestra de ello. Por tanto, ante tal escaparate histórico, la antigua Cartago Nova tiene que contar sí o sí con numerosos museos que expliquen a viajeros como tú todos los detalles de la formación de la ciudad. El Museo Naval (cerca del Arsenal), el Museo del Teatro Romano, el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), el Museo Regional de Arte Moderno (MURAM) o el Centro de Interpretación de la Muralla Púnica son algunos de ellos. Y por supuesto, el Centro de Interpretación de la Arquitectura Defensiva de Cartagena, situado en el Fuerte de Navidad y con viajes en barco programados para que contemples desde la bahía las mismas vistas que aquellos osados que otrora se atrevieron a atacar Cartagena. Aunque para vistas las que se contemplan desde otros puntos de la ciudad. El Ascensor Panorámico ubicado en la Calle Gisbert, en pleno casco histórico, es todo un portento de antigüedad y modernidad. Aparte de otros lugares ya mencionados como el Castillo de la Concepción o el Fuerte de Galeras.


La naturaleza ha esculpido curiosas formas en el litoral cartaginense. La Sierra de la Muela, el Cabo Tiñoso, el Monte de las Cenizas o la Sierra de la Fausilla son grandes elevaciones de terreno ubicadas al ladito mismo del Mediterráneo. ¡He aquí nuevos miradores de los característicos molinos de viento del Campo de Cartagena! Precisamente en esta comarca se encuentra el singular Mar Menor, la mayor laguna litoral de España, separada del Mediterráneo por La Manga, un estrecho cordón litoral que se ha urbanizado hasta convertirse en lugar de veraneo para multitud de familias. Las mejores playas urbanas de la Región de Murcia reciben las aguas del Mar Menor. Aunque si lo que buscas son arenales salvajes, el pronunciado relieve del litoral de Cartagena cuenta con varias calas accesibles solamente a pie o en barco.


¡Sumérgete en una experiencia sin igual callejeando por Cartagena! Una ciudad única que te ofrece paisaje, historia, arqueología, gastronomía... ¡A tan solo 20 kilómetros de San Javier, el aeropuerto que da servicio a la Región de Murcia! Conocerás una ciudad muy orgullosa de sus raíces, con una fuerte identidad propia y a la vez con un ambiente abierto y cosmopolita que te envolverá.