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Vuelo+Hotel a Cerdeña (Alghero) 1

¡Adentrarse en el casco antiguo de Alghero es hacer un viaje en el tiempo hasta la Edad Media! Esta pequeña urbe de medio centenar de habitantes, enclavada en plena costa occidental de Cerdeña, es todo un laberinto de pequeñas plazas y estrechas calles adoquinadas. ¡Ya se encargan las bellas murallas del siglo XII de que la belleza y el encanto no se evaporen! La "Barceloneta sarda" es un fiel reflejo de la arquitectura de las ciudades de la antigua Corona de Aragón. ¡Y es que al puerto de Alghero llegaron en el siglo XIV numerosos catalanes que se asentaron en estas tierras! Por eso, a día de hoy en los barrios del Centro Storico y la Mercede, todavía se habla el alguerés, un dialecto del catalán con un marcado acento sardo. ¡Combinación curiosa cuanto menos!


Desde el primer momento que pongas el pie en el aeropuerto de Alghero (con vuelos a Madrid y Girona) te sentirás como en cualquier pequeña ciudad de la zona de Levante. ¡Hables en catalán, en sardo o en italiano! Y más aún en la Piazza Duomo, punto neurálgico de la vida diaria de los alguereses. Allí, en mitad de la plaza, se levanta la hermosa Catedral de Santa María, con su particular mezcla de estilos gótico y renacentista al más puro estilo catalán. Desde las alturas del campanario de la catedral (o desde los interiores de la bella iglesia de San Francisco, como prefieras) observarás que la morfología de la ciudad, con sus abundantes tonos ocres, delata su pasado vinculado a la corona aragonesa. Al son de las campanadas de Santa María, verás de cerca el Museo Diocesano de Arte Sacra. Pero este es mejor descubrirlo por dentro, ya que su colección de obras es una excelente exposición de la historia artística medieval y renacentista de Alghero y de la isla. Hablando de historia, el Museo de la Torre de Sant Joan es una parada indispensable si quieres conocer con todo detalle el devenir de la ciudad.


¡Date un paseo por las murallas que custodian la "Barceloneta"! En medio de ella, la Via Principe Umberto encandila a cualquiera: la Casa Doria, la iglesia de la Misericordia y, sobre todo, el Palacio Curia se encargan de ello. Otros monumentos históricos como el Palacio de Albis, del siglo XVI, la iglesia de San Miguel, dedicada al patrón de la ciudad, o las múltiples torres defensivas que custodian la ciudad (Porta Terra, Sant Elm, San Giovanni, Sulis...) te dan más motivos para que visites la ciudad. Encontrarás multitud de pequeñas tiendas artesanales y bares donde puedes catar un auténtico cappuccino. ¡Sin necesidad de que arribes a casa para prepararlo! El trenecito catalán, decorado con los colores de la senyera, y los románticos carruajes de caballos se encargarán de que no te quedes sin conocer ningún rincón que valga la pena. ¡Y sentadito cómodamente, como tiene que ser!


Aunque para sentarse no hay mejor sitio que un banco al lado del puerto o en mitad de los paseos de Dante o de Valencia, a los pies de preciosas calas tamizadas por el Mediterráneo. ¡Ríndete al placer visual que te proporciona el sol cuando se pone! Si quieres gozar de la excelente temperatura del mar, arenales como Le Bombarde o Lazzaretto te invitan sugerentemente a que pruebes las cálidas y transparentes aguas algueresas. Y una vez hayas entrado en contacto con ellas, tendrás que sacar tiempo para conocer impresionantes enclaves de la zona. La reserva natural de Porto Conte te propone que conozcas de cerca la Cerdeña más pura, mientras que la Grotta di Nettuno ha sido testigo de la erosión durante millones de años. ¡Todo un espectáculo de estalactitas y estalagmitas escondidas en el terreno! Aunque fuera, las vistas del mar desde el Capo Caccia no son para nada desdeñables. Tierra adentro, puedes visitar el complejo nurágico de Palmavera, testigo de la cultura que dejaron los pueblos prerromanos en la isla de Cerdeña, así como las necrópolis de Anghelu Ruju y Santu Pedrù.


Alghero, una ciudad italiana donde soplan aires catalanes. Un lugar que tiñe de dorado el Mediterráneo.