Consigue tu vuelo+hotel y conoce Faial - Horta

Horta

En una lucha encarnizada bajo las aguas del Atlántico, una serie de volcanes emergieron un buen día en mitad del océano. Así, las Azores consiguieron imponer su voluntad. Te sonarán si eres espectador habitual del tiempo, aunque deberías familiarizarte con ellas si estás pensando en un buen destino de vacaciones.


En el centro de todas ellas y en un continuo contraste de paisajes y de colores, Faial destaca por méritos propios. La "isla azul" despunta sobre las demás gracias a la caldera de Cabeço Gordo, un cono volcánico a más de 1.000 metros de altitud. ¡Caray, eso sí que es apuntar alto! Sus paredes son todo un universo de vegetación, campos de cultivo y paisajes decorados con molinos de viento rojos. Así, poco a poco, el terreno va cediendo a sus aspiraciones de elevarse, hasta que casi no sabemos dónde empieza el azul del Atlántico y donde acaba el azul de las hortensias que tejen los terrenos de Faial.


El mayor exponente de civilización humana de la isla, Horta, suele ser un hervidero, especialmente en torno al muelle de su puerto deportivo, punto de conexión entre Europa y América donde los navegadores hacen una pintura para asegurarse de que su travesía seguirá sin peligros. ¡Mejor ahorrarse en disgustos, que el Atlántico es muy bravo! La costa oriental de Faial te da la posibilidad de acercarte a él sin sobresaltos, rozando sus olas con tus pies en playas de arena volcánica como la Praia do Almoxarife o Porto Pim. Al oeste, mirando a América, hay algún remanso grisáceo de paz como la Praia do Norte. Sin embargo, por lo general en esta zona de la isla el Atlántico ofrece su cara más violenta, a la que Faial responde con no menos avasalladores acantilados. Además, el volcán de Capelinhos se plantó para recordar quién manda. Ofrece una versión diferente de Faial. Aquí el dulce azul deja paso a los áridos grises, que recuerdan que en cualquier momento el líquido naranja puede emerger de los infiernos. Por eso el faro que corona la parte occidental de la isla dejó de funcionar en 1957. ¡Las erupciones no perdonan! Al menos todavía nos permiten disfrutar de la inigualable panorámica del océano que se divisa desde la cima de la construcción.


Cada rincón de la isla es un universo por explorar. Desde luego, el Parque Natural do Faial te ofrece muchísimas alternativas para que tus días en las Azores no te resulten aburridos: rutas de senderismo, miradores excepcionales, flora autóctona... Un edén de naturaleza que alcanza su plenitud en el Jardín Botánico, cuna de biodiversidad e investigación científica. ¡Por supuesto, un must en tus excursiones por Faial!


De vuelta a la civilización, te darás cuenta que el encanto de Faial se palpa allí donde vayas: en el Fuerte de Santa Cruz, que sirvió como principal fortificación de la isla, en el Museo de Horta, antiguo Colegio de los Jesuitas donde se representan desde navíos hasta flores, animales y edificios emblemáticos de la isla... Hablando de emblemas, en el casco histórico de Horta encontrarás el Peter Café Sport o, como lo llaman los locales, el Bar do Peter. Se llegó a decir de él que, quien no lo visita, no ha visto Horta en realidad. ¡Y no es para menos! Desde 1918 es el rincón más cosmopolita de Faial. Todo un trasiego de gentes de paso donde todo el mundo es bienvenido. Aquí, además, ¡está el museo de scrimshaw más grande del mundo! El scrimshaw, todo un arte en Faial, consiste en la elaboración de objetos a partir de dientes de ballena. Y es que durante muuuuchos años, la caza de este cetáceo fue también todo un arte que ahora se explica con detalle en el museo de la Fábrica de la Ballena de Porto Pim. Cuando salgas de aquí, te entrarán ganas de irte al Monte da Guia a poner en práctica la pesca deportiva, todo un pasatiempo entre los lugareños. Sin embargo, esta montaña sirve como mirador excepcional de la Montanha do Pico, que se erige imponente en la vecina isla azoriana. Aunque si lo que realmente quieres es sentirte todo un lince en las alturas, desde el Mirador de Espalamaca, muy cerca de la línea de costa, casi casi podrás obtener una visión completa de todo el archipiélago. Eso sí, ¡mejor llévate unos prismáticos (no vaya a ser que te dejes la vista en el intento)!


Pero, ¿para qué intentar alcanzar con la vista el horizonte estando en una isla maravillosa como Faial? El paraíso de las Azores tiene un montón de motivos para disfrutarla. Una isla tranquila que sabe vestirse de fiesta en San Juan y en la celebración de Nossa Senhora das Angústias (el sexto domingo después de Pascua). Un enclave con un tiempo cálido donde el calor no te agobiará. Y con una gastronomía exquisita en base a los frutos de sus aguas (cuando pruebes el pulpo guisado con vino sabrás de lo que hablamos). ¡Ah! Y las fofas, unos suculentos bollos típicos de la isla, son un símbolo de la dulzura de sus gentes. Personas privilegiadas que viven entre paisajes espectaculares que emulan a los lienzos del pintor más colorista.


Y ahora, la pregunta del millón: "¿cómo puedo llegar a Faial?". Muy sencillo: el aeropuerto de la isla tiene conexión directa con Lisboa y con el aeropuerto de Terceira, también en las Azores y conectado directamente con Barajas. ¡Un destino perfecto para tus próximas vacaciones!