Consigue tu vuelo+hotel y conoce Terceira - Angra do Heroismo

Angra do Heroismo

El número 3 le sienta bien a Terceira. Fue la tercera isla del archipiélago de las Azores en ser descubierta por los portugueses. Es además la tercera más grande de todas ellas. Y tres son los colores que componen el mosaico de sus paisajes: uno, los tonos de violeta de las hortensias que bordean sus carreteras; dos, el verde que domina las extensas llanuras de la isla; y tres, el azul de las aguas del Atlántico Norte. Unas aguas que bordean un cachito de tierra de 400 kilómetros cuadrados con más de tres encantos esculpidos por la naturaleza y por el hombre.


Los 30.000 habitantes de la capital, Angra do Heroísmo, son los protagonistas diarios de un empedrado entramado de calles y de casas encantadoras en tonos blancos y pastel. Un Patrimonio de la Humanidad bañado por una pequeña bahía que sirvió a los exploradores portugueses para cobijarse antes de partir a la aventura del Nuevo Mundo. No sin antes hacer un rezo. Aquí tenían donde elegir: en la Igreja da Misericórdia, cuya fachada, como no podía ser de otro modo, tiene abundantes tonos violáceos; en la esbelta y regia (catedral) en honor a San Salvador; en el Convento de São Francisco, reconvertido hoy en museo de la ciudad... A buen seguro que los exploradores también pisaban las piedras blanquinegras que cubren el suelo de la Praça Velha. Todo lo que ha ocurrido en Angra do Heroísmo ha tenido como escenario esta plaza: mercados de animales, corridas de toros, ahorcamientos, conciertos de música... Y decisiones políticas, ya que la casa del Ayuntamiento se encuentra aquí. Entre palacios e iglesias, la ciudad va discurriendo entre el mar y la montaña. Tierra adentro, el Obelisco do Alto da Memória regala la mejor panorámica de ese auténtico Patrimonio de la Humanidad. Y a la vera de la bahía y de la ciudad, formando una península, el Monte Brasil se impone sin miedo al Atlántico. Normal que no tenga miedo: está protegido por el Castelo de São João Baptista. Las vistas desde lo alto de este antiguo volcán te colocan entre el cielo y el suelo para que obtengas la mejor panorámica conjunta de Angra do Heroísmo y su bahía. ¡Lo mismo avistas ballenas y delfines!


Más allá de su capital, Terceira tiene más que ofrecer. En la casa que vio nacer al intelectual Vitorino Nemésio, en Praia da Vitória, abre sus puertas un museo en su honor. En las estrechas calles de esta ciudad, la segunda de la isla, puedes encontrar muchas tiendas de toda la vida. ¡Te encantará lo bonitos que lucen los diseños artesanales con marca de las Azores! A lo lejos, el Forte de Santa Catarina se encarga de que la ciudad no caiga en manos de un conquistador de tres al cuarto y, más al sur, en Porto Pipas, es el Forte de São Sebastiãoquien se encarga de realizar estos trabajos. Toda fortificación es poca para preservar los pequeños tesoros que guarda el interior de la isla, como el Algar do Carvão. Esta chimenea subterránea es la mejor testigo de los tiempos de Terceira como volcán. Un oasis bajo tierra compuesto por estalactitas y un lago de aguas cristalinas. Aunque la cercana Gruta do Natal también puede hablar con conocimiento de causa: es un tubo de lava formado bajo un lago, la Lagoa do Negro, en mitad de la Reserva Natural da Serra de Santa Bárbara. ¡La naturaleza no deja de sorprendernos! Por eso nos regala impresionantes miradores como el de la Serra do Cume, al este, donde puedes ver cómo las llanuras van dejando paso al pequeño paisaje urbano de Praia da Vitória. O al oeste, el mirador de la Serra de Santa Bárbara, que se estira hasta alcanzar los 1.000 metros de altitud. ¡Debió de comer muchos Petit Suisses de pequeña! El caso es que ofrece unas vistas maravillosas del Atlántico.


A estas alturas de la película, puede que estés cansado de recorrerte la isla. ¡Nada mejor que bajar hasta el pueblo de Biscoitos, al norte de Terceira, con varios restaurantes al más puro estilo tradicional! En sus cartas no faltará una suculenta alcatra de carne de vaca o de pescado, que se corresponde con la parte entre la espalda y el muslo del animal en cuestión, acompañada de un típico vino verdejo. Y de postre, unas tortas Dona Amélia o unos coscorões endulzarán tu estancia en las Azores. Al acabar el manjar, no te olvides de reposar visitando el Museu do Vinho y luego, si quieres, puedes bañarte en cualquier playa de la isla. ¡Mójate y pásatelo bien practicando windsurf o esquí acuático! Y si prefieres algo más relajado, tu sitio ideal son las fantásticas piscinas naturales que han emergido en diferentes puntos de la isla.


El aeropuerto, a muy poca distancia de Praia da Vitória y fácilmente accesible desde cualquier punto de Terceira, tiene vuelos directos con Madrid, Oporto y Lisboa. ¡No te inventes excusas para descubrir los encantos ocultos del corazón de las Azores! Terceira es una isla de primera.