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Zermatt en verano

Zermatt parece sacado de una postal. El paisaje alpino de este pequeño pueblo del sur de Suiza lo dota de una inconmensurable belleza. Un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, un auténtico remanso de paz... ¡y de deporte en estado puro! Las verdes y escarpadas montañas que rodean al pueblo son el escenario ideal para que los amantes del esquí descarguen toda su adrenalina. ¡Y es que la pista de Zermatt es la más larga de Europa!


La pasión por el esquí mueve cada año a millones de personas a este rincón del mundo, ubicado a los pies del Monte Cervino o Matterhorn, emblema nacional de Suiza. ¡Todo un templo para los montañeros más intrépidos! Entre su grandiosidad se cobija una de las mejores regiones de esquí de Europa, el Matterhorn Glacier Paradise, donde se ubica la nombrada pista de Zermatt y el pueblo, al que solo se puede acceder en tren, en bici... o a pie. ¡Vehículos privados, den media vuelta!


¿Acaso dudas de Zermatt para dar rienda suelta a tu pasión? ¡Hagamos un resumen! Punto uno: su punto de salida, Klein Matterhorn, se halla al pie del Monte Cervino y se llega a él a través de un ferrocarril que sale del pueblo de Zermatt y que serpentea la montaña, regalándonos unas vistas espectaculares de los Alpes. Punto dos: sus 2.400 metros de desnivel constituyen el descenso más largo del continente europeo. Por el camino, disfrutarás de singulares escenarios: trayectos planos en el glaciar Theodul, laderas escarpadas con anchas pistas de carving, pista negra de montículos... hasta llegar a la tierra habitada del pueblo de Zermatt. Punto tres: la estación de esquí cuenta con nada más y nada menos que 489 kilómetros de pistas distribuidos en tres dominios (Sunegga, Gornergrat y Klein Matterhorn), conectados a través de funiculares subterráneos y trenes cremallera. Son idóneas para esquiadores con un nivel medio y familias. Punto cuatro: sus 54 teleféricos y telesillas se sitúan, en su punto más alto, a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar. ¡No hay teleférico en Europa que llegue a semejante altura! Es precisamente esta altura la que te da la posibilidad de acudir a Zermatt en cualquier época del año... ¡Aunque en invierno, desde luego, el esquí se disfruta mucho más!


Y si con todo lo anterior todavía no lo ves claro, cabe recordar que entre descenso y descenso Zermatt te permite realizar apasionantes actividades de montaña a través de 400 kilómetros de senderos. Para todos los gustos: aladeltismo, heliesquí, paseos en coches de perros... Una de las excursiones más famosas de esta zona es la caminata por la Garganta del Gorner, un camino lleno de puentes y escaleras, a 20 minutos andando desde el pueblo de Zermatt y en el que podrás observar la belleza de los saltos de agua y los barrancos creados por la naturaleza. Asimismo, en Zermatt termina la exigente Haute Route, una ruta internacional de montañismo de varios días de duración que parte desde el Mont Blanc. Y si prefieres una alternativa más relajada, el Museo del Matterhorn cuenta la historia de aquellos expedicionarios que han salido a lo largo de los años a la conquista de estas montañas alpinas.


Los aeropuertos de Ginebra y de Zúrich, los principales del país, son la mejor opción si viajas desde España. Además, disponen de estaciones ferroviarias que te conectan con cualquier punto de la confederación helvética. Tanto si llegas a territorio suizo desde Ginebra o desde Zúrich, debes tomar un tren en dirección Brig hasta la localidad de Visp y, una vez allí, hacer transbordo para coger el ferrocarril que te deja en el centro de Zermatt. El viaje en transporte público no te llevará más de tres horas. ¿Qué son tres horas para llegar a un lugar donde puedes vivir aventuras inolvidables?