¿Es eso el otoño perfecto o el Alentejo?

¿Es eso el otoño perfecto o el Alentejo?

Hay otoños que se maceran como el mejor vino (alentejano, claro)

Le pasa a más de alguna persona que vuelve del retiro de agosto y está deseando retomar la rutina, ir a clase de yoga o, simplemente, planear una siguiente escapada. Incluso unas vacaciones de las vacaciones, ¿te suena? Bien, ahora el truco consiste en no dejarse llevar por las hordas de Instagram, los ‘todos hacen esto’ o incluso los ‘mis padres también vienen’. Es el momento de reservar una escapada a medida de los sentidos, crepuscular, deliciosa, monumental y estrellada, como la noche del Alentejo.

El ‘slow travel’ no se entiende sin la icónica región portuguesa donde todo puede pasar, eso sí, nunca a velocidad 2x del podcast de tu mejor amiga: aquí venimos a dejarnos seducir por el encanto UNESCO de las ciudades de Évora y Elvas, los conciertos en castillos medievales, el encanto costumbrista de calles empedradas donde flotan el aroma de un guiso, el murmullo familiar de una plaza, la brisa de los pueblos pesqueros, la luz a través de los tapices de Portalegre y tantas otras pequeñas grandes cosas que nos reconcilian con algún lugar atrapado en la memoria.

Reinicia

Reiniciar en el Alentejo supone entregarse al placer de no hacer nada, dejarse mimar, acomodarse en una villa alentejana curioseando entre casitas blancas y tiendas de artesanía, como en Monsaraz. Despertar los sentidos del paladar a través de quesos D.O.P como el de Nisa o Serpa o, claro, el vino, ¡ay el vino alentejano! Un caldo de dioses que aquí invita a ser descubierto a través de experiencias que maridan con todos los públicos: desde vivir el proceso de elaboración del vino en bodegas como Fita Preta entre viñedos centenarios, hasta explorar las rutas enológicas que atraviesan la región a través de San Mamede, o la ruta del Guadiana, pasando por cursos de enología, viajar al pasado con el singular Vino de Talla del Alentejo, preservado a través de técnicas ancestrales; o incluso alojarse en una bodega mientras los colores amarillos y naranjas del viñedo te abrazan cada noche.

el Alentejo es el perfecto espejo de todos esos placeres que olvidamos.

El perfecto punto de partida para perderte por rutas otoñales como el Camino Histórico, el recorrido más largo de la Ruta Vicentina e ideal para hacer en bicicleta. El Sendero de los Pescadores, entre playas que sonríen más en otoño mientras las olas despliegan una melodía nostálgica, tan colmada de saudade; atajos al Camino de Santiago, una Red Transalentejo que nos reconduce a través de tantas épocas como cielos estrellados a espiar. Especialmente, desde el Observatorio Dark Sky Alqueva, destino Starlight que te traslada a un sentido de la naturaleza y la libertad únicas porque, ante todo, el Alentejo es el perfecto espejo de todos esos placeres que olvidamos.

Algo en tu interior también se vuelve dorado, naranja, rojo, de todos los colores. Es la extensión de un entorno propio donde, estas semanas, se recoge el producto de la tierra como la vendimia, la cosecha de nueces, bellotas y castañas, la recogida de aceitunas; la siega, secado y descascarillado del arroz; y la recogida de setas y espárragos, entre otras. Manjares y bendiciones de la tierra que suponen el hilo conductor de una tierra que te induce a un estado lento. A un otoño invencible.

 

¡Descubre Alentejo!

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