Murcia: la calidez y la cultura eran esto

Región de Murcia: la calidez y la cultura eran esto

Más allá de la huerta, la región de Murcia canta, festeja, embelesa.

Hablar de la Región de Murcia, supone hacerlo de iconos irresistibles que van desde sus dulces paparajotes con hoja de limón hasta playas de ensueño como las de Calblanque. Viejas historias que susurran en las gredas de Mazarrón, flamencos en San Pedro del Pinatar, arte urbano en Los Alcázares o la nueva gastronomía que suspira entre los surcos de la huerta para fundir hábitat y naturaleza como en pocos otros lugares del mundo. 

 

Porque la Región de Murcia es mucho más que sus tópicos, los siguientes lugares y citas confirman por qué esta tierra que huele a jaleo y limones, conforma un crisol de culturas único donde perderse en Semana Santa, en verano. En cualquier momento del año.

Cartagena

La antigua Cartago Nova es esa ciudad donde se reúnen todos los antiguos caprichos del Mediterráneo para abrazarte con sus propuestas culturales y monumentos emblemáticos. Basta con asomarse al majestuoso Teatro Romano, construido entre los siglos V y I a.C., para sumergirse en la grandeza de otro tiempo. Muy cerca, el Museo Naval alberga el original Submarino Peral, mientras que su réplica se exhibe en una rotonda del Paseo Alfonso XIII. Las vistas desde el Parque de la Cornisa o el modernismo que decora su casco histórico completan el paseo. Y si el cuerpo pide mar, Cala Cortina es un planazo a solo unos minutos de la ciudad: perfecta para relajarse con sabor a Mediterráneo.

Caravaca de la Cruz

La Ciudad Santa es otro de los grandes epicentros culturales de la región y lugar donde íberos, romanos y musulmanes convivieron durante siglos en torno a su castillo, erigido en el siglo XV por los Templarios; o el Santuario de la Vera Cruz, construido en 1617 tras la revelación mariana del rey moro Abú Zeid al ver dos ángeles descendiendo del cielo con una cruz. Hoy, Caravaca es ese destino de peregrinaje esencial, especialmente cuando hablamos de su Año Jubilar, y es ideal para fundirse con un folclore eterno.

Murcia

La capital murciana es la combinación perfecta entre ocio, cultura y entretenimiento. Basta con adentrarse en su centro histórico para perderse entre calles como Platería y Trapería en busca de tapas deliciosas, o dejarse sorprender por el Real Casino de Murcia, que despliega hasta 20.000 láminas de oro en su patio árabe y un salón neobarroco donde uno podría bailar lentamente hacia otras épocas.
Y si hay algo que no te podés perder son las vistas desde el Santuario de la Fuensantasobre todo al anochecer, cuando la puesta de sol tiñe de magia la ciudad—, las historias del río Segura, el encanto modernista de sus edificios o esas plazas donde la vida renace entre terrazas, flores y rutas que invitan a leer la historia con los pies.

Lorca

La ciudad de Lorca es sinónimo de patrimonio y tradición, con paisajes que van desde las Tierras Altas del norte hasta el valle del Guadalentín. Escenarios que arropan los grandes hitos culturales de esta joya barroca, como su centro histórico o plazas con encanto, como la de España.
Una visita al Castillo de Lorca permite descubrir la judería medieval, donde se encuentra una sinagoga excepcionalmente conservada: la única en España que no fue profanada ni transformada en iglesia. Y para completar la experiencia, nada como alojarse en el impresionante Parador, construido dentro del propio recinto del castillo, con más de 900 años de historia.

La región de Murcia es fiesta y cultura

Las Fiesta de las Cuadrillas de Barranda exhalan sus canciones al mundo cada mes de enero. Los animales forrados en seda durante las Fiestas de los Caballos del Vino de Caravaca, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad;  el Festival del Cante de las Minas de La Unión, una de las citas imprescindibles para los amantes del flamenco;  el divertido  Bando de la Huerta, o el Carnaval de Águilas son solo algunos de los eventos que convierten a la Región de Murcia en un icono cultural durante los doce meses del año.

Y también playa

La Costa Cálida te hace feliz gracias a playas donde la brisa suspira entre parajes icónicos: desde el Parque Natural de Calblanque, donde las tortugas, el surf y el naturismo conviven en plena armonía; hasta las playas de Mazarrón y joyas naturales como Bolnuevo,  o el encanto marinero de Cabo de Palos, la costa de la región evoca un paraíso eterno. 

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