Si, no te has dado ni cuenta y la ola de calor se te ha echado encima cual lapa se agarra a una piedra. Julio ha llegado con más fuerza que nunca, y te ha pillado por sorpresa. Miras el calendario y las maletas te piden a gritos (desde el armario) que las saques a dar un paseo. Estás de suerte, y es que por muy tarde que parezca, todavía estás a tiempo de pillar al vuelo unas auténticas vacaciones “last minute”. ¿Con cuál de estas te quedas?

1. ¿Buscas paraíso?: Islas Baleares

A tan solo unos minutos de la península, existen varios paraísos en forma de islas que fácilmente confundirías con las Maldivas. Aguas cristalinas, una temperatura de ensueño y paisajes realmente bonitos. Por no hablar de la cantidad de actividades y deportes que ofrecen… rutas a caballo, descubrir el fondo marino, paseos en bicicleta y un montón de cultura y arte a tu disposición. Las Islas Baleares son siempre la opción perfecta para aquellos que van tarde pidiendo los días de “fiesta” en el trabajo, pero que cuando los consiguen, solo piensan en tostarse bajo el sol y coger el tono de un langostino de huelva durante varias semanas. De entre todas, nosotros nos quedamos con las maravillas de Menorca, y las playas increíbles de Formentera. 

2. ¿Naturaleza y deporte?: Camino de Santiago

Sabes que siempre has querido hacerlo, y si eres de los que ya lo ha hecho, seguro que estás deseando repetir. El Camino de Santiago es una de esas cosas que deberías tener en tu lista de “cosas que hacer antes de morir”, porque no solo te renueva por completo, sino que además te hace disfrutar de la naturaleza como nunca antes lo habías hecho. No dejes pasar un año más y este verano cálzate unas botas y pon rumbo a Santiago, que como decía Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. 

3. ¿Quieres soñar?: Grecia 

Aterrizar en las islas griegas es parecido a descubrir un nuevo universo donde parece que los astros se han puesto de acuerdo para ofrecerte la belleza en estado puro. Y aunque el idioma sea realmente complicado y probablemente tengas que apañarte con señas, todo lo demás lo compensa con creces. Las casitas blancas pegadas al mar, los colores pastel de algunas de sus paredes, las flores que cuelgan de las terrazas y el azul intenso del mar, son solo algunos de los motivos por los que querrás acampar en este lugar el resto de tus días. Además, como bien se muestra en “¡Mamma Mia!”, tal vez encuentres el rincón del mundo que llene tu alma de alegría para siempre.

4. ¿Plan solidario?: Cuidado de elefantes en Tailandia

Viajar a Tailandia puede ser todavía más apasionante si lo haces con un fin solidario. Y es que si eres un amante de los animales, esto te va a encantar. La Asociación Viento Norte Sur es una ONG que te ofrece la posibilidad de conocer a fondo la zona tailandesa de Umphang a través de una experiencia de voluntariado como pocas. Mézclate con la cultura y la gente del país y colabora en un proyecto de protección animal dedicado al cuidado de elefantes. Umphang es una zona muy poco turística que presume de tener pueblos muy tranquilos y unas impresionantes cascadas conocidas como “Rhi Lor Su”. ¿Tu labor? La de alimentar, bañar y chequear la salud de los elefantes. No lo dudes: te enamorarás de estos increíbles animales.

5. ¿Circuito organizado?: Jordania 

Entre el mar y el desierto existe un lugar que parece un espejismo, pero no lo es. Piérdete en un circuito que te llevará por los encantos de Jordania, desde la ciudad de Amman hasta el Desierto del Wadi Rum, pasando por el Mar Muerto, el Monte Nebo y hasta la histórica ciudad de Petra. No solo conocerás una de las historias más impresionantes del planeta, sino que además quedarás fascinado por su cultura y monumentos. Atrévete a vivir una experiencia diferente y sal de tu zona de confort. Te aseguro que no volverás a ser el mismo. 

Viajar es siempre un placer, y por muy tarde que vayas con la organización de vacaciones, este calor te está pidiendo a gritos una escapadita. Elige paraíso, solidaridad, naturaleza, o soñar despierto, y esta vez sí; vive el verano de tu vida.

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.