Recuerdo la primera vez que decidí viajar a Chile. La emoción empezó varios días antes de coger el avión, en el momento de hacer las maletas. Era noviembre y no hacía más que meter ropa de verano en mi equipaje, ya que al otro lado del hemisferio pasan las navidades en la playa tomando el sol. Solo la idea ya me fascinaba. Al llegar pude comprobar que no solo el tiempo era genial, sino que su gente era todavía más maravillosa. Y poco a poco fui sintiéndome como una más, paseando entre sus mercados, disfrutando de sus playas y… llenando mi estómago de una gastronomía que me cautivó desde el primer mordisco. 

Chile es ni más ni menos que el país más largo del mundo, abarcando un total de 17 climas y una costa casi infinita. Recorre 4.000 kilómetros conquistando los paladares de todos los afortunados que se encuentran a lo largo del territorio, y es que en la riqueza del suelo chileno nacen tantos alimentos como razones para probarlos. Desde sus vinos, que comparten tradiciones del Viejo Mundo, hasta sus platos locales, Chile tiene una gastronomía como pocas. Pero si quieres recomendaciones más concretas, aquí encontrarás las tres delicias que no puedes perderte si te decides a poner los pies en este país de sudamérica. 

Pastel de Choclo

Este pastel es casi tan antiguo como la tierra de Chile. Se trata de un plato preparado con una pasta horneada de granos tiernos conocidos por los chilenos como “choclo”, que en España llamamos maíz. Puede ser dulce como salado, según tus preferencias y gustos, pero suele ir relleno de carne de vacuno, cebollas, una pieza de pollo, aceitunas y hasta un huevo duro. ¿Te resistirás a sus encantos?

Empanadas de pino

Para los que no son chilenos, una empanada de pino puede sonar algo así como un montón de pinaza envuelta en pasta de hojaldre. Pero afortunadamente no es así. El pino es ni más ni menos que la mezcla perfecta de cebolla, carne de vacuno, aceitunas, huevos y pasas. Sí, se parece mucho a los ingredientes del pastel de choclo, ya que forman parte de lo mejorcito de la gastronomía auténtica chilena. Cuenta la leyenda que estas empanadas fueron creadas por los Mapuche, una tribu indígena que rondaba por estas tierras hace muuucho tiempo y las bautizaron como “Pirru”. Pero si quieres disfrutar de ellas en el siglo XXI, te recomiendo que las acompañes de un buen vino tinto y un asado de carne a la parrilla como Dios manda ;)

Curanto de Chiloé

La Isla de Chiloé, al sur de Chile, es una tierra privilegiada para la producción de alimentos y ganado, con una gran biodiversidad. Entre ellos, destaca la variedad de papas nativas, ajos, mariscos y un montón de otras maravillas gastronómicas, como quesos o corderos. El Curanto de Chiloé es uno de los platos estrellas de esta zona, que se cocina desde hace siglos, cuando los indios chonos rondaban por la isla. El nombre “curanto” significa “piedra calentada al sol”, y define exactamente el método de preparación; sobre piedras. Los ingredientes se sitúan en el suelo y se cocinan al vapor, sobre capas, en un profundo hoyo hecho en la tierra. Sobre este hoyo se ponen piedras calentadas con carbón y leña, que se retiran justo antes de poner los ingredientes. El hecho de presenciar la preparación ya es un espectáculo en sí mismo, pero cuando lo pruebes… te volverás completamente adicto a su sabor. 

Chile tiene una razón por cada kilómetro para que vayas a visitarla. Haz hueco en tu agenda y propóntelo como objetivo 2020. 

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Amante de la música y las letras desde que tengo uso de razón, sueño con aprender todos los idiomas del mundo antes de los 30. No hay puzzle que se me resista, y tengo siempre las maletas listas para salir a la aventura. Las dos veces que he estado en África, he querido quedarme.