1. Segovia

Segovia es una ciudad que se anda sin rodeos. Literalmente. Situada a una hora de Madrid, la ciudad del cochinillo propone una ruta totalmente lineal que comienza en el famoso Acueducto y continúa serpenteando hasta la Catedral para, finalmente, sucumbir a un Alcázar de Segovia que una vez inspiró al mismísimo Disney para el castillo de Blancanieves. Y todo esto en poco más de una mañana. Si además sumas copitas de vino en plazas secretas, ¿quién puede resistirse?  

2. Aranjuez 

Desde que cierto dominio al sur de Madrid fuese nombrada uno de los Reales Sitios de la Corona de España por Felipe II, allá por 1560, las cosas han cambiado pero la majestuosidad de esta ciudad de cuento no ha cambiado. Para prueba, el pequeño Versalles que evoca el Jardín de Parterre, las máquinas del tiempo que suponen los aposentos de la Casa del Labrador o, especialmente, ese Palacio Real cuyos jardines quitan el hipo, especialmente en unos meses de otoño que tiñen de ocres y rojos esta joya de la corona. 

3. Toledo

A una hora de Madrid, la ciudad de las tres culturas (judía, musulmana y cristiana) permanece aún cautiva por un río Tajo a contemplar antes de perderse por un conjunto de iglesias, sinagogas y mezquitas único. Atraviesa los arcos, cómprate una navaja, admira las obras de El Greco y, si viajas en pareja, quédate una noche para comprobar que Toledo es una de las ciudades más románticas de España

4. Chinchón 

Fuente: Víctor Ferrando

Para lo bueno y para lo malo, tenemos que reconocer que si España fuese un pueblo, ese sería Chinchón. Nos lo dice su Plaza Mayor, de entramado medieval y a la que se asoman más de 200 balcones de barandillas verdes. También esa Torre del Reloj y la Parroquia de la Asunción que nunca se encuentran, o la plaza de toros que se arma en el centro todos los meses de agosto. Porque Chinchón puede gustar más o menos, pero nunca deja a nadie indiferente. 

5. Morata de Tajuña

Mini Palmeras de chocolate. Son un tipo de bollería formado por hojaldre, azúcar y chocolate

A primera vista, Morata de Tajuña es un pueblecito más. Uno de poco más de 7 mil habitantes al sur de la Comunidad de Madrid donde un castillo convive con un museo molinero y el Risco de las Cueva, una roca cristalizada parecida a una vivienda troglodita. Todo bien hasta aquí salvo por un pequeño gran detalle: estás en la capital mundial de las palmeras de chocolate. Cuando las pruebes, sabrás por qué. 

Este otoño, haz el ángel de hojas en los jardines de Aranjuez, devora las mejores palmeritas del mundo y busca las huellas de los siete enanitos sin irte muy lejos. 

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Alicantino de nacimiento, amante de cualquier lugar con mínimas de 25ºC. Mi debilidad es escribir en cafés secretos, tengo curry en las venas y una palmera tatuada (tiene su miga, aunque no lo parezca). Una vez gané un premio en Japón.