``En Negro´´ recrea el ambiente del cine negro en torno a una salida de emergencia en la que el cartel de exit no deja de ser una ironía. Dos tipos con un encargo: matar al amante de la mujer del jefe.
``En Negro´´ recrea el ambiente del cine negro en torno a una salida de emergencia en la que el cartel de exit no deja de ser una ironía. Dos tipos con un encargo: matar al amante de la mujer del jefe. Una espera desesperante y una duda: quizás uno de los dos sea ese hombre y el otro su eventual asesino. Dos mujeres enfrentadas, la cantante del club y la novia embarazada de uno de los tipos. Un marido mafioso, dueño del club, que descarga su rabia y sus celos de una manera sorprendente y cruel. Y una canción recurrente que sobrevuela toda la obra. Y humo de tabaco. Mucho humo entre luces y sombras expresionistas.
En Negro, ambientada a finales de los años 70 y con una música compuesta especialmente para el montaje, es una historia de traición y de pasiones, de amor y celos, en el que las palabras suenan como disparos. Una historia de criminales en torno a la reconstrucción del arquetipo de mujer fatal.
``Hemos intentado que el espectador se sumerja en una película -afirma el director de la obra, G.G. López-. Una película que está sucediendo en directo, preñada de la magia teatral del aquí y ahora´´. Los personajes de En Negro no tienen nombre. Pero podrían llamarse Tony Camonte, como el jefe mafioso de "Scarface" o Cody Jarret, como James Cagney en "Al rojo vivo"; O Ava (Gardner), o Bárbara (Stanwyck), o Lauren (Bacall), o Rita (Hayworth), arquetipos de mujeres fatales todas ellas.
Como las películas del género, En Negro es una historia fragmentaria, llena de incertidumbres y ambivalencias morales. Bajo su estética expresionista, busca la complicidad del espectador para completar el sentido del texto. ``Más allá del género -añade el autor, Gustavo Montes-, En Negro es una historia de seres solos, prisioneros de una maldición dialéctica: la necesidad de comunicar y la incapacidad para hacerlo´´.