En el último día de su vida, Pablo Picasso permanece solo en su taller limpiando pinceles. Mientras pinta, escribe y ordena bastidores, los recuerdos afloran de manera desordenada y su memoria intenta, con esfuerzo, darles sentido. Consciente de la revolución que su mirada y su pincel provocaron en el arte del siglo XX, Picasso repasa los momentos trascendentes de su vida y de su obra.
A sus noventa años, el arte fue su único proyecto verdadero: todo lo demás surgió del azar y de una vida vivida con intensidad absoluta, aferrado a sus caprichos y a la certeza de su propia omnipotencia. Las distintas etapas de su producción se enlazan inevitablemente con las mujeres que marcaron su vida, cuyos romances coinciden con profundas transformaciones en su pintura.
Un Picasso es un monólogo polifónico donde el artista se expresa en múltiples registros: poético, brutal, humorístico, nostálgico y lúcido. Un autorretrato final que celebra, con fuerza y profundidad, la potencia inagotable del arte.