Los mejores hoteles de Corcega

Corcega

Calista o `la más hermosa´, como la llamaron los griegos, es la tercera isla más grande del Mediterráneo.

Plagada de tesoros, que no te puedes perder. Al oeste, la isla de Girolata, dónde se ubica la Reserva natural de Scandola, que conserva su paisaje tal y como era hace cientos de años: 919 ha. de tierra y 1000 de mar en las que se saborea la esencia más pura del Mediterráneo. En Ajaccio, ciudad natal de Napoleón, podrás caminar tras las huellas de la historia, y contemplar las puestas de sol rojizas sobre las Islas Sanguinaires. La costa oriental, esconde numerosos pueblos llenos de historia como Morosaglia; la reserva ornitológica del estanque de Biguglia; o los mediterráneos viñedos de Nebbio. En el sur es imprescindible Propriano, ciudad balneario; el baño romano de Caldane; Porto-Vecchio y su puerto natural; y Bonifacio, una de las ciudades más bellas de aires genoveses y medievales. Los acantilados de Bonifacio, conforman una ciudadela natural, que esconde numerosas calas de agua cristalina. Las Islas Levezzi -a medio camino entre Córcega y Cerdeña-, son un paraje lunar, sólo pobladas por un faro y dos cementerios donde están enterrados los marineros de un barco naufragado en 1855.

Qué hacer: Los deportistas podrán deleitarse con una excursión a pie o a caballo, escalada, vela, pesca, golf, submarinismo, windsurfing,...Primavera y otoño, son las mejores estaciones para practicar el senderismo, y recorrer los pueblos con encanto del interior, ya que la afluencia de turistas es más baja, y por lo tanto la acogida será mucho más cálida. Los apasionados de la historia y la cultura, podrán visitar lugares prehistóricos, ciudadelas, aldeas genovesas, y dos curiosos museos: el Etnográfico de la ciudad de la Corte; y el Museo Fesch en Ajaccio, creado gracias al legado del tío de Napoleón, y dónde residen obras de Boticelli, Tiziano o Veronés.

Gastronomía: Córcega tiene una cocina peculiar, basada en cerdo ahumado, anguilas, truchas e hierbas silvestres. El mar, aporta la langosta, que se prepara a la kallisté, y los cangrejos o granci, un plato exquisito tomado bien caliente, y acompañado con arroz.

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