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Canadá

Paisajes infinitos

Casi 10.000.000 km cuadrados de superficie constituyen este inmenso país de fríos inviernos y veranos cálidos, con más de un millón de lagos repartidos en su superficie.

Toronto es la ciudad más grande del país, la más animada en materia cultural y de diversión, por algo su nombre quiere decir lugar de reunión. Las famosísimas Cataratas del Niágara se encuentran a un par de horas o menos de la ciudad de Toronto, en la frontera con Estados Unidos. De hecho, hay unas cataratas canadienses y otras americanas.
Ottawa fue designada capital de Canadá en el siglo XIX por la Reina Victoria de Inglaterra, cuando concedió a Canadá total independencia de la Corona Británica. Es una ciudad llena de historia, lo que atrae a muchos visitantes. Además, es famosa por sus festivales culturales, como el famoso Festival de los Tulipanes y las Festividades de Canada Day. En invierno es ya famoso el Festival de Winterlude y los concursos de escultura en hielo y nieve.
La ciudad de Québec es una de las más antiguas de las Américas. Fundada en 1608 como la capital de la Nueva Francia, la ciudad conserva su carácter Europeo y sobre todo, romántico. La vieja ciudad amurallada de Quebec es un tesoro. Está considerada como la cuna de la civilización francesa en las Américas. La UNESCO la nombró Ciudad Patrimonio del Mundo en 1985. En verano es un lugar para caminar, sentarse en un café a tomar café au lait, pasear por una de las excelentes galerías, cenar en uno de los magníficos restaurantes y pasear en una calandria.
Montréal es una de las ciudades más cosmopolitas del mundo. Si la visitas, debes pasear por el Viejo Montréal, lleno de boutiques y tiendas de artesanías y una gran variedad de restaurantes. En Montréal puedes comprar una buena botella de vino en cualquier tienda y llevarla al restaurante de tu agrado donde te la puedes beber. Posiblemente es la ciudad con más marcha de Canadá. La cultura franco-latina se deja sentir en todo su esplendor los fines de semana por la noche. Los Montréalinos salen a cenar tarde y después de largas conversaciones acompañadas de café au lait y cognacs se dirigen a los centros nocturnos y discotecas donde pueden bailar desde techno hasta merengue.

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