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Bolonia

Bolonia es una ciudad del norte de Italia, una tierra que se extiende en la llanura, a lo largo de los ríos Reno, Panaro y Dardagna. Pertenece a la región Emilia Romagna.

Es una de las ciudades históricas mejor conservadas y tiene el segundo casco antiguo medieval más grande de Europa. Es la ciudad universitaria por excelencia.

Y ahora, coge la maleta, tu cámara de fotos y prepárate para descubrir una de las ciudades más bonitas y con más encanto del mundo.

Bolonia es una maravilla de ciudad, es conocida como la Ciudad Roja por los tonos rojos de sus edificios y por ser una ciudad comunista, también es conocida como la Città Grossa por su gastronomía.
Es perfecta para visitarla en 2 días, así que te puedes escapar un fin de semana. Repleta de una intensa vida cultural y un patrimonio histórico sumamente interesante, Bolonia te hará descubrir una auténtica ciudad europea donde la gastronomía y los monumentos son los principales protagonistas.

Entre los símbolos más importantes de Bolonia se encuentran los pórticos, gracias a los cuales la ciudad ha sido candidata a la World Heritage List de la UNESCO.
Bolonia también es conocida por sus torres, desde donde tendrás la oportunidad de admirar desde lo alto un maravilloso panorama. Entre las más importantes están la Torre de Garisenda y la Torre degli Asinelli.

La Torre degli Asinelli es la más alta, con una altura de 97.6 metros. En el momento de su construcción no superaba los 60 metros, siendo ampliada posteriormente. En el S.XIV pasó a ser propiedad de la ciudad.
Por su parte, la Torre Garisenda mide 48 metros. En el momento de su construcción medía 60 metros, pero en el S.XIV fue recortada a causa de que el terreno donde había sido construida estaba cediendo. La Torre Garisenda es famosa por haber sido citada varias veces por Dante en la Divina Comedia y en sus Rimas.

Si caminamos solo un poco nos encontraremos con la Plaza Maggiore, la plaza principal de Bolonia, tiene 115 metros de longitud y 60 metros de anchura, y está rodeada por los edificios más importantes de la ciudad medieval.
Aquí se encuentra la basílica a la que no dejaron ser catedral, la Basílica de San Petronio, que destaca en la plaza por su fachada incompleta que mezcla colores. El imponente edificio fue empezado a construir en el S.XIV dedicado a San Petronio, que es el santo protector de la ciudad. Fue remodelado tras la Segunda Guerra Mundial, y es un ejemplo de arquitectura gótica francesa. Es la quinta iglesia más grande del mundo.

No podemos dejar de hablar de la Fuente de Neptuno. Neptuno preside la fuente más famosa de la ciudad, esculpida por Giambologna, es un símbolo del poder papal de la época y esconde uno de los siete secretos de Bolonia: muy poca gente sabe que el actual busto del Dios del Mar tuvo que ser modificado, pues en su primera versión la estatua poseía unos atributos de un tamaño que la iglesia consideró excesivo, por esto, el célebre escultor fue obligado a extirpar parte de la virilidad de Neptuno, pero lo hizo a su manera.
En el pavimento, cerca de la entrada de la Salaborsa, hay una baldosa de una tonalidad distinta al resto. Si nos situamos sobre ella y miramos hacia la fuente descubriremos el efecto óptico que tramó el escultor: el dedo pulgar de Neptuno emerge bajo su vientre dando la sensación de ser un miembro viril a doble asta.

Siguiendo el curso laberíntico de los interminables pórticos, llegarás a la que es mi iglesia preferida, la Basílica Santuario de Santo Stefano. Es un complejo medieval de gran belleza y valor artístico y arquitectónico.

Es una concentración de cuatro templos que hoy se pueden visitar en el mismo recorrido, a los que antiguamente habría que sumar otras tres iglesias, por eso se le conoce como el complejo de Las Siete Iglesias. Entrar ahí es transportarte a otro mundo y época.