Consigue tu vuelo+hotel y conoce Córdoba

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Córdoba, la ciudad de las tres culturas. ¡Pasear por ella es todo un viaje en el tiempo! Las estrechas e irregulares calles de su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, componen un laberinto sin salida. ¡Pero qué bonito laberinto! Así, en Córdoba podrás encontrar la calle (dicen) más estrecha del mundo, la Calle del Pañuelo (oficialmente Calle de Pedro Jiménez). Su anchura es poco más o menos la de un pañuelo estirado.


Con ese mismo pañuelo puedes ir saludando a los transeúntes desde el coche de caballos pura raza española que te llevará por la que un día fue capital de un califato. La historia de la ciudad te incita a adentrarte hasta su rincón más inaccesible. ¡En el siglo X fue la mayor "metrópolis" del mundo con cerca de un millón de habitantes! ¡Cipote!


Déjate maravillar por el Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba. ¡Esta es la única Mezquita-catedral del mundo! Construida en pleno frenesí de los musulmanes en la Península Ibérica, en el siglo XIII fue convertida en catedral por los cristianos. De la época musulmana también data Medina Azahara, una ciudad palatina cuyos restos se sitúan a 8 kilómetros de la actual Córdoba. Pero antes los romanos ya habían dejado su legado: su Teatro, al igual que el Anfiteatro, fue uno de los más grandes del Imperio. Y el Puente Romano fue durante siglos la única vía de comunicación entre las dos partes de la ciudad, separadas por el crecido Guadalquivir, que a estas alturas de su existencia ya baja hecho todo un señor río.


Tras la Reconquista se crearon nuevos símbolos que hoy son emblemas de la ciudad: el Alcázar de los Reyes Cristianos y sus majestuosos jardines, las Caballerizas Reales (¿dónde si no habrían de estar, si Córdoba es la cuna de la raza de caballo andaluz?)... Y más recientemente la Isla de las Esculturas, puentes como el de San Rafael o el de Andalucía, o el esplendoroso y colorido Jardín Botánico, con una enorme variedad de flora que te invita a contemplarla con detenimiento. ¡Y a respirar aire puro!


La actividad comercial, en la que destaca la artesanía orfebre, se concentra hoy en el entorno de la Plaza de las Tendillas y de la Plaza de la Corredera. La zona cuenta con multitud de restaurantes donde puedes descubrir todo un abanico de platos de la tierra: salmorejo, rabo de toro, flamenquines, naranjas picadas y un pastel cordobés para el postre. ¡Irresistible! Además, los vinos de Montilla-Moriles, dentro de la provincia cordobesa, son algunos de los más apreciados del sur de España.


Gente agradable y hospitalaria, amante de la música (el flamenco se vive como en pocos rincones de Andalucía) y con gusto por la fiesta. Los reconocibles patios cordobeses se adornan en mayo para lucir más bonitos que nunca. Por esas fechas, el sofocante calor que en verano se apodera de Córdoba todavía está por llegar, así que es sin duda la mejor época para visitarla. Aunque la ciudad cuenta con aeropuerto en sus proximidades, el tren de alta velocidad (AVE) es la mejor manera de llegar a ella. ¡Te deja en Sevilla o en Málaga a poco más de 45 minutos y en Madrid en escasas dos horas!


Puente entre Europa y África, primero capital de La Bética, luego capital del Califato de Córdoba y siempre con una importante presencia judía, Córdoba desborda historia por todos sus rincones. Fácilmente accesible, sigue siendo un epicentro cosmopolita donde confluyen personas de muy diversas procedencias. ¡No esperes más a conocerla!