Consigue tu vuelo+hotel y conoce San Sebastián

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Del mar y del viento, rodeado de cumbres costeras y en la boca del Urumea, nació la ciudad de San Sebastián. Quizás sea La Bella Easo de la que hablaban los griegos, un puerto comercial con una gran actividad en la tierra de los vascones y a la salida de un río. Conjeturas aparte, lo que sí está claro es que San Sebastián (Donostia para los donostiarras) atesora la valiosa e inigualable belleza que le confiere su paisaje cantábrico y su fisonomía afrancesada del siglo XIX.


La bahía de la Concha, con la inestimable ayuda de la isla de Santa Clara, se encarga de proteger a la ciudad de los feroces rugidos del Golfo de Vizcaya. Y por si fuera poco, a lo largo de casi un kilómetro y medio, le regala una de las playas urbanas más bellas y conocidas de España: ¡la playa de La Concha! Con sus hechuras recuerda (¡y de qué manera!) a la cobertura de la vieira de los peregrinos que recorren el paseo marítimo camino de Santiago. Un lugar también recurrente para donostiarras y visitantes que quieren pegarse un refrescante chapuzón en los apacibles días de verano.


En el extremo occidental de la playa, los intensos tonos verdes de los Jardines de Miramar conforman un éxtasis de cromatismo con los suaves azules del Cantábrico. Los jardines están presididos, obviamente, por el Palacio de Miramar, de estilo inglés y construido bajo mandato de la Casa Real española a finales del siglo XIX. ¡Y es que San Sebastián era una ciudad turística de primer orden para la burguesía decimonónica!


A los pies de Miramar se rinde Ondarreta, una playa que le cede el protagonismo a La Concha para explorar su lado tranquilo a la par que elegante. Y es que la sensación de reposo es mayor teniendo justo al lado el protector monte Igeldo. Esta montaña, a la que puedes acceder en funicular, atesora en su cima un divertido parque de atracciones y unas vistas de escándalo de la bahía y de la isla de Santa Clara. Y en el punto de contacto de Igeldo con el mar, "El Peine del Viento" de Eduardo Chillida esculpe diferentes peinados a la Bahía de la Concha. ¡Por eso siempre está tan guapa!


En la otra punta de San Sebastián, el Monte Ulía te proporciona la ruta de senderismo perfecta para ti. ¡Además de la panorámica más completa de Donosti y sus paisajes marinos y de interior! De camino hacia el centro de la ciudad, y protegida por la "Paloma de la Paz" de Nestor Basterretxea, la playa de Zurriola se suelta la melena. En ella son los surfistas los que peinan las olas hasta hacerles un buen alisado. ¡Todo un entretenimiento para los amantes del mar en estado puro! Tanto el monte como la playa se sitúan en Gros, un barrio dinámico, joven, lleno de vida todos los días de la semana. Aunque no te conviene despistarte: los jueves sus terrazas son perfectas para catar un pintxo-pote, que es una combinación de pintxos y bebidas exclusiva de esta zona... ¡A unos precios que ni te imaginas! Las anchoas del Cantábrico, la pantxineta y el txakoliadquieren otra dimensión cuando los catas en los bares de Donosti, de los que salieron chefs de renombre como Juan Mari Arzak, Pedro Subijana o Martín Berasategui.


La zona de Egia acoge varios locales que te regalarán música para tus oídos... ¡y en directo! ¿Por qué crees que de esta ciudad salieron algunas de las bandas más importantes del pop y rock español de las últimas décadas como Duncan Dhu o La Oreja de Van Gogh? Ideal para descargar tu adrenalina, al igual que el fútbol: en el barrio de Anoeta se levanta el estadio de la Real Sociedad, uno de los equipos más importantes de la liga española.


No obstante, si lo tuyo es la percepción de los silencios y de los leves ruidos de la naturaleza, al lado de la antigua Tabakalera hoy convertida en centro de cultura contemporánea tienes la exótica vegetación de los jardines de Cristina Enea. ¡Y es que el verde emerge de la tierra por todos los puntos de la ciudad! En el Parque Aiete, en el Parque de la Memoria, en el Parque de Miramón...  Ya en pleno centro, la verticalidad de la Catedral del Buen Pastor te deja con la boca abierta. Al lado del Palacio de la Diputación Foral, los patos y los cisnes del lago de la Plaza de Gipuzkoa te transportan a una pequeña París.


Y es que si tuviéramos que describir a San Sebastián con una palabra, ¡esa sería romanticismo¿Qué mejor lugar para pasear que los puentes y jardines que bordean el río Urumea? Enfrente al esplendoroso ayuntamiento, el tiovivo de los jardines Alderdi Eder, entre palmeras y peculiares tamarindos, es toda una evocación a la Belle Époque. La Reina María Cristina da nombre a uno de los hoteles con más solera de la ciudad a orillas del Urumea. Ella misma fue la promotora de La Perla, un refinado balneario en plena Playa de la Concha. Y los motivos decorativos del plateresco del Teatro Victoria Eugenia son el mejor escenario posible para acoger eventos como el Festival de Jazz de San Sebastián o el Festival Internacional de Cine (¡cita obligada para los cinéfilos!). Gracias a ellos y a edificios contemporáneos como el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, Donostia ha conseguido un lugar destacado en el mapa mundial de las expresiones culturales contemporáneas.


Volviendo al romanticismo que impregna la ciudad, cualquier punto de su bulliciosa parte vieja es bueno para dejarse llevar por el amor. Entre la Basílica de Santa María del Coro, la Iglesia de San Vicente y la Plaza de la Constitución se esconden pequeños grandes rincones para ver a Donosti en su plenitud. Una vez allí, nunca está de más acercarse hasta el Mercado de la Bretxa, con la mejor materia prima de las tierras y mares guipuzcoanos. Y antes de emprender tu escalada hacia el monte Urgull, puedes recorrer el pasadizo del enorme Aquarium, donde te verás totalmente rodeado de un buen puñado de especies marinas. En el Paseo Nuevo, que bordea a la montaña, la "Construcción Vacía" de Jorge Oteiza trata de tú a tú a las olas que intentan asaltar la ciudad en invierno. Y ya en las cumbres del Urgull, el Castillo de la Mota, a día de hoy Casa de la Historia, proporciona otra de las panorámicas que no te puedes perder del centro de la ciudad y del Cantábrico.


El aeropuerto de San Sebastián se sitúa en la localidad de Hondarribia, a unos 20 kilómetros de la ciudad y justo al lado de la frontera francesa. Aunque no existe conexión ferroviaria directa con la terminal, el área de Donostia cuenta con una desarrollada red de trenes que te permiten descubrir los secretos mejor guardados de Guipúzcoa: el puerto de Pasajes, el bello casco histórico de Hondarribia o la inmensidad de la playa de Zarautz...


¡Y qué mejor momento para conocer San Sebastián! La ciudad es Capital Europea de la Cultura 2016, por lo que toda su actividad cultural habitual se multiplicará durante este año. Porque San Sebastián es, sin duda, una ciudad con una riqueza cultural que solo se puede equiparar a la enorme calidad de su gastronomía y a la inmensa belleza de sus paisajes.

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